Carlos Rosario School conecta educación y empleo en el DMV
En una ciudad donde el crecimiento económico convive con profundas desigualdades, el desarrollo de la fuerza laboral se ha convertido en una prioridad urgente. En ese contexto, la labor de Allison Kokkoros, directora ejecutiva de Carlos Rosario International Public Charter School, destaca no solo por sus resultados, sino por el modelo humano que impulsa.
Desde el inicio, Kokkoros deja claro que el impacto de la escuela no se mide únicamente en cifras, sino en historias. Aun así, algunos números hablan por sí solos: al menos un 10% del personal está compuesto por exalumnos. Más de 20 personas trabajan hoy como maestros, asistentes o personal de apoyo, reflejando un ciclo que da vida a la misión de la institución.
“Son personas que vivieron la misión en carne propia”, explica. “Y ahora tienen ese deseo de devolver lo que recibieron”. Esa conexión, afirma, es lo que hace única a la escuela. Más allá de beneficios o compensación, muchos permanecen porque sienten que están marcando una diferencia.
Esa cultura, casi familiar, no es casualidad. La propia Kokkoros llegó a la institución recién graduada, trabajando en varios empleos simultáneamente. Sin embargo, fue en Carlos Rosario donde encontró algo distinto. “No había nada igual”, recuerda. “Ese sentido de comunidad y de celebrar el aprendizaje era único”.
El corazón del modelo es una estrategia integral que combina formación académica, capacitación profesional y apoyo constante al estudiante. Los resultados son contundentes: el 92% de los participantes en programas de capacitación obtiene certificaciones en sus respectivos campos.
Y el acompañamiento no termina ahí. “No nos lavamos las manos cuando alguien se gradúa”, afirma. La escuela continúa apoyando a sus estudiantes en el siguiente paso, muchas veces a través de alianzas con empleadores. Restaurantes, hospitales y otras organizaciones del área contratan regularmente a sus graduados. En el sector salud, por ejemplo, centros como MedStar Washington Hospital Center han incorporado a numerosos egresados que comienzan como asistentes de enfermería y avanzan en sus carreras.
Las historias de éxito son numerosas. Kokkoros recuerda el caso de Daniella Moraira, inmigrante argentina que pasó por el programa culinario, continuó sus estudios en el Culinary Institute of America y hoy es cofundadora de Call Your Mother y creadora de Timber Pizza. “Persistió, aprendió, y ahora es un ejemplo de lo que es posible”, señala.
El éxito del modelo radica también en su capacidad de adaptación. Cada programa responde a un análisis del mercado laboral, identificando sectores con alta demanda y oportunidades reales de crecimiento. Actualmente, la escuela ofrece formación en artes culinarias, tecnología de la información, asistencia de enfermería, paraeducadores bilingües y pequeños negocios.
Un ejemplo de esta adaptación es el programa culinario, que hoy incluye tanto habilidades de cocina como experiencia en servicio al cliente. Los estudiantes incluso operan un bistró dentro del campus, preparándose para las exigencias reales del mercado.
Este enfoque se complementa con un modelo educativo holístico basado en tres pilares: habilidades fundamentales —como inglés y alfabetización digital—, capacitación profesional y servicios de apoyo integral que ayudan a superar barreras como transporte o cuidado infantil.
La tecnología también juega un papel clave. Tras la pandemia, la escuela adoptó un modelo híbrido que combina clases presenciales y virtuales, brindando mayor flexibilidad. Además, cada estudiante recibe una computadora portátil, y próximamente los graduados podrán conservarla.
Las historias humanas siguen siendo el motor del cambio. Kokkoros recuerda a Erick Quinteros, egresado del programa de paraeducadores bilingües, quien durante la pandemia se convirtió en un apoyo esencial para estudiantes que no hablaban inglés. Hoy es maestro de tercer grado y continúa avanzando en su formación.
El impacto del modelo ha sido reconocido a nivel gubernamental. Ante la escasez de profesionales de la salud, el Departamento de Salud de Washington, D.C. ha invertido en programas acelerados, seleccionando a la escuela como socio clave. Esto ha permitido duplicar la capacidad del programa de asistencia de enfermería.
Los resultados son inmediatos: aproximadamente el 75% de los graduados de estos programas ya se encuentran empleados en el sector.
Para Kokkoros, el mensaje es claro: el desarrollo de la fuerza laboral es también una oportunidad para transformar vidas.
“Se trata de abrir puertas reales”, concluye. “De dar a las personas no solo un empleo, sino una carrera con futuro”.
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Allison Kokkoros, directora ejecutiva de Carlos Rosario International Public Charter School.
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Erick Quinteros, egresado del programa de paraeducadores bilingües, quien durante la pandemia se convirtió en un apoyo esencial para estudiantes de preescolar que no hablaban inglés.


