Corte Suprema dice “no” a Virginia

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una apelación de emergencia presentada por líderes demócratas de Virginia que buscaban restablecer una enmienda de redistribución electoral aprobada recientemente, pero anulada días antes por el máximo tribunal del estado.

La breve orden, emitida sin firma ni explicación, representa un duro golpe para los demócratas, quienes esperaban suspender temporalmente el fallo de Virginia mientras continuaba un proceso de apelación más amplio. La decisión también mantiene vivo el creciente debate nacional sobre la redefinición de mapas electorales, a medida que se acercan las elecciones legislativas de 2026.

En un recurso presentado a principios de esta semana ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, abogados que representan al presidente de la Cámara de Delegados de Virginia, Don Scott; al líder de la mayoría del Senado estatal, Scott Surovell; a la presidenta pro tempore del Senado, Louise Lucas; y a la Mancomunidad de Virginia, solicitaron al máximo tribunal del país congelar la decisión estatal mientras avanzaba la apelación.

Los abogados de los dirigentes demócratas sostuvieron que las consecuencias del fallo de la Corte Suprema de Virginia eran inmediatas y perjudiciales.

Según el escrito judicial, obligar a Virginia a celebrar elecciones congresionales utilizando distritos distintos a los establecidos mediante una enmienda constitucional aprobada por los votantes socava el derecho de residentes, candidatos y autoridades estatales a regirse por mapas electorales legalmente adoptados.

La petición de emergencia llegó después de una ajustada decisión de 4 votos contra 3 emitida la semana pasada por la Corte Suprema de Virginia. En ese fallo, el tribunal determinó que la enmienda constitucional que autorizaba una redistribución electoral a mitad de década no cumplía con los requisitos procesales establecidos por la Constitución estatal y, por lo tanto, no podía entrar en vigor, pese a haber sido aprobada por los votantes el 21 de abril.

Como resultado, Virginia continuará utilizando los límites congresionales establecidos en 2021, luego de que la Comisión Bipartidista de Redistribución Electoral no lograra alcanzar un acuerdo. Esos mapas, finalmente aprobados por la corte, son considerados relativamente equilibrados desde el punto de vista político, otorgando actualmente una ventaja a los demócratas en seis de los 11 distritos congresionales del estado, mientras que los republicanos son favorecidos en los cinco restantes.

De haber permanecido vigente la enmienda, la Asamblea General de Virginia, controlada por los demócratas, habría obtenido autoridad para rediseñar los distritos congresionales, en parte como respuesta a iniciativas similares impulsadas en varios estados gobernados por republicanos. Analistas políticos estimaban que los nuevos mapas podrían haber fortalecido considerablemente las posibilidades demócratas, llegando potencialmente a favorecerlos en hasta 10 distritos.

Al escribir la opinión mayoritaria, el juez Arthur Kelsey, de la Corte Suprema de Virginia, señaló que los legisladores no cumplieron con los requisitos constitucionales de notificación al promover la enmienda. En particular, el tribunal concluyó que no se proporcionó el aviso público obligatorio de 90 días antes de la siguiente elección general.

Los magistrados determinaron que el período de votación anticipada en Virginia formaba parte de ese calendario electoral y ya había comenzado cuando los legisladores aprobaron inicialmente la propuesta. En su opinión, la mayoría advirtió que la manipulación partidista de distritos electorales representa una amenaza significativa para la democracia y concluyó que la irregularidad procesal comprometió de manera irreversible la validez del resultado del referéndum.