Jesuitas salvadoreños perdonan a militar y piden liberarlo

Washington Hispanic
AP

a comunidad jesuita de El Salvador pidió el lunes conmutar la pena del coronel Guillermo Benavides, preso por su participación en la matanza de seis sacerdotes jesuitas y sus dos colaboradoras en noviembre de 1989.

La compañía de Jesús había dicho con anterioridad que perdonaba al militar y hoy reiteró este mensaje. Benavides fue sentenciado a 30 años de prisión, de los que le resta cumplir 26.

“Esta petición la hacemos en base a que desde nuestra perspectiva se ha cumplido el proceso de verdad, justicia, reparación”, dijo en conferencia de prensa el padre Andreu Oliva, que dirige la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).

Hasta el momento el gobierno no se ha pronunciado al respecto.

El coronel Benavides, dos tenientes, un subteniente y cinco soldados del batallón élite Atlacatl fueron procesados por la matanza, pero en 1991 un jurado absolvió a la mayoría de los acusados. Benavides y el teniente Yusshy Mendoza fueron condenados, pero luego quedaron en libertad gracias a una amnistía decretada por el gobierno del presidente Alfredo Cristiani (1989-1994), después de publicarse un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas que investigó y documentó la masacre.

Benavides había sido favorecido y sobreseído con la aprobación de la ley de amnistía general para la consolidación de la paz de 1993, la misma que en julio de 2016 fue declara inconstitucional por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Tras la derogación de la ley de amnistía, un juez confirmó la condena de 30 años y Benavides regresó a la cárcel. Sus abogados apelaron la decisión ante un tribunal superior, pero no tuvieron éxito.

El padre José Maria Tojeira, que dirige el Instituto de Derechos Humanos de la UCA, dijo que tienen varias razones para solicitar la conmutación del militar: “Nos consta de modo indirecto, pero nos consta su arrepentimiento y su reconocimiento del error”. Y agregó que el militar de 74 años, “ya no representa un peligro para el público salvadoreño”.

Tojeira afirmó que también están convencidos de que los autores intelectuales que dieron la orden de matar a los sacerdotes jesuitas quedaron libres y que Benavides “es un chivo expiatorio”. Reiteró que los jesuitas han dado por «cerrado» el proceso en contra de los autores materiales, pero insisten en el esclarecimiento de la autoría material.

Los jesuitas españoles Segundo Montes, Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Armando López, Juan Ramón Moreno y el salvadoreño Joaquín López fueron ejecutados en noviembre de 1989 con disparos en la cabeza tras ser puestos de rodillas en el jardín de su casa en la que vivían dentro del campus de la UCA. Sus dos colaboradoras Elba y su hija Celina Ramos, también fueron asesinadas por los militares.