La Casa Blanca copia el estilo de comunicación de la extrema derecha

La Casa Blanca ha adoptado los métodos de la comunicación provocadora e hiriente que durante mucho tiempo fueron exclusivos de la extrema derecha y los conspiradores en Internet.

 

Recientemente, la cuenta X oficial celebró la detención de una presunta delincuente, llorosa y esposada antes de su deportación, cuya imagen alterada con inteligencia artificial al estilo Ghibli que inunda Internet se convirtió en meme.

 

Poco antes, la cuenta había publicado un vídeo de deportados con grilletes al ritmo de «Closing Time», el éxito de Semisonic de los años noventa.

 

«Creo que resume bastante bien nuestra política de inmigración: ‘No tienes que volver a casa, pero no puedes quedarte aquí'», dijo la secretaria de prensa Karoline Leavitt, citando la letra con una sonrisa al defender el mensaje, que Semisonic denunció de inmediato.

 

En San Valentín, el día de los enamorados, la Casa Blanca publicó una tarjeta con las cabezas flotantes del presidente Donald Trump y su zar de fronteras Tom Homan: «Las rosas son rojas/ las violetas azules/ Ven ilegalmente/ Y te deportaremos», rezaba el mensaje.

 

Para Marcus Maloney, profesor de sociología de la Universidad de Coventry especializado en el discurso en línea, se trata de una estrategia de las redes sociales que habla de «la ‘4Chanificación’ de la política estadounidense», en referencia a 4Chan, un foro en línea basado en imágenes que se ha convertido en centro de desinformación.

 

Dicho foro fue uno de los pioneros del denominado «shitposting» (shit=mierda y posting= publicación), una forma de comunicación intencionada en Internet que pretende escandalizar, ofender o confundir el discurso con el absurdo que actúa como trol (provocador) en línea.

 

Trump 1.0 adoptó a los ‘shitposters’ de la extrema derecha de 2016 para reforzar su candidatura. El Trump 2.0 está incorporando sus métodos a los canales de comunicación oficiales.

 

Es una táctica nueva en la cuenta oficial que no hace mucho, incluso en el primer mandato del presidente republicano, presentaba un flujo de comunicados de prensa y declaraciones relativamente inocuas.

 

En respuesta a la indignación que suscitó el meme de la deportada, Kaelan Dorr, subdirector de comunicaciones de la administración, volvió a publicar la imagen, prometiendo que «las detenciones continuarán. Los memes continuarán».

 

«Gran parte de la energía del movimiento MAGA (Haz grande a Estados Unidos de nuevo)» está en Internet, dice Jacob Neiheisel, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Buffalo.

 

La actitud adoptada ahora por la Casa Blanca pretende escandalizar y ser tomada a broma al mismo tiempo; es el género de la «charla de vestuario» que ha sido una constante en las presidencias no consecutivas de Trump, dice.

 

Aunque presenta una pendiente peligrosa. «Están apelando al mínimo común denominador, y luego se normaliza en los círculos de élite, y entonces se convierte en la retórica que la gente utiliza», dice Neiheisel.

 

– Trivializar y denigrar –
Otra de las infames publicaciones de la Casa Blanca comparaba las imágenes y sonidos de personas encadenadas subiendo a un avión de deportación con el ASMR, el fenómeno auditivo-sensorial que hace que las personas encuentren relajación o placer en los sonidos.

 

Es un lenguaje frívolo que «daña, en última instancia, la seriedad de la presidencia -el cargo más poderoso del mundo- y daña la percepción que se tiene de ella no sólo a nivel nacional, sino también internacional», dice Mark Hass, experto en marketing digital y profesor de comunicación estratégica en la Universidad Estatal de Arizona.

 

«Trivializa» asuntos importantes como la inmigración, dice este experto que considera que no es necesario denigrar a la gente.
Y puede convertirse en un reflejo pérfido de los objetivos políticos de la administración de Trump, dice Maloney.

 

Esta insensibilidad puede abrir la puerta a políticas que deshumanizan o hacen vulnerables a los grupos minoritarios.

 

«Lo que están haciendo», es «integrar las políticas soñadas por la extrema derecha», advierte.