Sala Cultura por Grego Pineda

Resaca

MTA

Una borrachera es el final de muchas cosas. También, a veces, una borrachera es el principio de una vida.

Nadie cree en la filosofía de un borracho y, sin embargo, algunos creemos en los pensamientos y conclusiones que emanan en la resaca.

Nadie tiene un sentido de culpabilidad como aquél o aquélla que, al despertar en un estado tembloroso, se sabe devastado física y emocionalmente.

Agua helada en primer momento y luego un café cargado atienden la condición física.

Sin embargo, la condición emocional es un periplo del recuento de lo dicho y hecho antes y durante la borrachera y una proyección de cómo restablecer las cosas hasta el momento mismo en que irrumpimos con la creciente embriaguez… Junto a la cama y sobre la mesa de noche: el revolver espera.

 

Espejo

Acerqué el rostro para mirarme los ojos.

Extrañado reparé en una lágrima que escapaba presurosa.

No quería ser vista.

No esperaba verla.

Ambos nos sorprendimos.

El pañuelo llegó para borrar nuestra sorpresa.

Piadosa mano lanzó una piedra.

Mañana no habrá reflejo.

 

La vida: medida de la muerte

Al tomar conciencia de la vida, es inevitable, tomar conciencia de la muerte.

Una vida plena es un resguardo de la muerte plena.

La muerte es un misterio, temeroso.

La vida es un galopar incierto:

Nacimos en un potro que avanza desbocado.

Nacimos en sorpresa.

Moriremos por sorpresa.

El potro sigue avanzando…desbocado.

                                                            Avanza.

La muerte espera, sorpresivamente.