Catherine Cortez podría ser la primera senadora hispana

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Washington Hispanic / AP

on la confianza revitalizada y ella bien ubicada en las encuestas, Hillary Clinton ha comenzado a mirar más allá de Donald Trump al ampliar el enfoque de su campaña para ayudar a los demócratas a recuperar el Senado y reducir el control republicano en la Cámara de Representantes.

Una de las batallas que está en la mira de Clinton es la de Nevada, donde la candidata Catherine Cortez Masto podría ser la primera hispana que llega al Senado de Estados Unidos.

Es mujer y uno de sus abuelos era mexicano, y en un año en el que las actitudes de Donald Trump hacia los hispanos y las mujeres están definiendo la campaña presidencial, esos dos factores podrían ayudarla, según los analistas.

Cortez, del partido Demócrata, libra una reñida batalla con el republicano Joe Heck, tratando de conservar una banca de Nevada en el Senado que estaba en manos de su partido.

Nieta de un inmigrante mexicano de Chihuahua, en la frontera con Texas, Cortez casi no habla español, pero se presenta como una abanderada de la causa de los inmigrantes.

«Cuando Trump llama criminales a los mexicanos y pide un muro en la frontera, para mí él habla de mi familia y las de numerosos mexicano-estadounidenses que han contribuido a Nevada. Ese no es el país que yo conozco», declaró Cortez.

Trump se granjeó la animosidad de la comunidad hispana en el mismo lanzamiento de su campaña presidencial, cuando dijo que los mexicanos son violadores y delincuentes y propuso construir un muro a lo largo de la frontera con México y deportar a todos los extranjeros que residen en el país sin autorización.

Cortez, ex procuradora de Justicia de Nevada, libra una reñida batalla con Heck en un estado en el que el 28 por ciento de la población es hispana y donde los demócratas ganaron las dos últimas contiendas presidenciales.

Abogada de profesión y también con un título de administración de empresas, Cortez dice que ya es hora de que los mexicanos vuelvan a tener representación en el Senado, donde no hay un legislador de ascendencia mexicana desde la partida de Ken Salazar en el 2009. La llegada de Salazar a la cámara alta en el 2005, por otra parte, puso fin a un período de casi tres décadas sin representantes mexicanos