Pareja estafa $1.2 millones a anciano en Maryland

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Jossmar Castillo
Washington Hispanic

na pareja de Silver Spring, Maryland, que estaba supuestamente al cuidado de un señor de 99 años, terminaron estafándolo por cerca de 1.2 millones de dólares en un periodo de cuatro años. Ahora podrían enfrentar hasta 55 años de prisión por su delito.

Ana Beti y Javier Molina fueron hallados culpables el pasado 27 de noviembre y esperan conocer su sentencia el próximo mes de enero. La mujer, que se dedicaba al cuidado de Gustave Shapiro y de su casa, posó como la administradora de las finanzas de Shapiro cuando su esposa por más de 50 años falleció en 2013.

De acuerdo con un vocero de la oficina del fiscal estatal para el condado, los Molina no sólo ganaron acceso a las finanzas de Shapiro, sino que cuando el hombre de avanzada edad empezaba a perder la memoria, obtuvieron poder de abogado y cambiaron el testamento para que sus propiedades se las dejaran a ellos en vez de a su hijo.

Las investigaciones por un posible delito iniciaron cuando las autoridades determinaron que los Molina estaban haciendo enormes retiros de dinero de varias cuentas bancarias de Shapiro.

Shapiro retiró solo 14,000 dólares de sus cuentas bancarias en 2012, mientras que en los siguientes años fueron retirados $543,000, $37,200 y $231,000. Esto hizo que los bancos sonaran la alerta.

Cuando empezaron a defraudar al anciano, los Molina compraron una camioneta nueva, hicieron un depósito para una vivienda y pagaron los estudios universitarios de su hija en una escuela de arte en New York. Las investigaciones también dieron cuenta de la vida de apuestas que llevó Javier Molina durante ese periodo, donde perdió más de 200 mil dólares en casinos.

Aunque Gustave Shapiro falleció en septiembre del 2016, las autoridades ya llevaban tiempo investigando la situación. En una conversación con Shapiro, el hombre dijo que se sentía prisionero en su propia casa, pues lo tenían relegado en un segundo piso, sin rampas de acceso para su silla de ruedas,ni escaleras eléctricas.

«Esto es abuso de mayores, y es un robo. Es un robo por engaño, robo por defraudación y robo por coacción», dijo Ramon Korionoff, vocero de la fiscalía estatal en el condado.