17 de julio de 2018Actualizado
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Ayuden a sus hijos a ser exitosos en los estudios

Babur B. Lateef es pakistaní y ha vivido en carne propia las dificultades que deben vencer los inmigrantes en el sistema escolar.

Ayuden a sus hijos a ser exitosos en los estudiosVarios padres de familia rodean a Babur B. Lateef al final de su didáctica exposición del lunes 9 Foto: Víctor Caycho / Washington Hispanic

Víctor Caycho
Washington Hispanic

Como presidente interino del sistema de Escuelas Públicas del Condado de Prince William, Virginia, Babur B. Lateef asumió el cargo hace sólo tres meses, tras ganar el concurso convocado por la junta escolar de esa jurisdicción. Nació en Pakistán, desde donde fue traído por sus padres cuando era niño, cursó estudio en la escuela y la universidad y hace 16 años se mudó al área de Woodbridge, donde tiene una de sus oficinas tras graduarse de médico y cirujano oftalmólogo.

La noche del lunes 9, a invitación de Joel Martínez, líder del Comité Hispano de Woodbridge, Lateef se reunió con un selecto grupo de padres de familia en el auditorio de un templo evangélico. Allí dijo conocer de primera mano las dificultades que enfrentan los inmigrantes para adaptarse al sistema escolar, porque él también las sufrió con uno de sus hijos.

Washington Hispanic: ¿Cuál es su balance acerca de este encuentro con padres de familia de diversas áreas de Prince William?
Babur B. Lateef: Fue sumamente interesante. Soy nuevo en este trabajo pero quiero ayudar a los padres para que ellos a su vez ayuden a sus hijos a sobresalir en sus estudios y ser exitosos. Mi esposa también es inmigrante, vino de la India cuando tenía 18 años y estudió hasta graduarse de neuróloga.

W.H.: ¿Cuál es la principal recomendación que hace usted a los inmigrantes que tienen hijos estudiando en el condado?
B.B.L.: En primer lugar, les pido su participación en las actividades de la escuela. Muchos no van ni a la primera reunión, que se llama la fiesta de regreso a la escuela. Ocurre con aquellos que no hablan inglés, ya sean latinos, africanos o de otros orígenes. Tienen miedo de que se puedan avergonzar. Eso también pone a sus niños en desventaja porque los maestros dan más atención a los padres que sí van a las reuniones, a los que les hacen preguntas.

W.H.: ¿Cómo arreglar esta situación?
B.B.L.: Creo que es parte de nuestro deber, de nuestras comunidades, de las iglesias, orientar a los padres a no tener miedo, a no sentir vergüenza. Cuando haya un evento en la escuela pueden hacer una cita por separado con la maestra, pidan que les lleven un intérprete y siéntense con ella. De esa manera pueden preguntar sobre los avances o dificultades que enfrentan sus hijos en la escuela. El gran miedo que muchos tenemos es no conocer nuestros derechos. A veces no empujamos como debemos.

W.H.: ¿Están en desventaja los niños inmigrantes?
B.B.L.: Mire, muchos de los estudiantes del condado toman las clases de ESOL, un programa para los estudiantes que tienen el inglés como segunda lengua. Muchos niños de esta área están en ese programa y esa es mi principal preocupación porque ellos no agarran las mismas oportunidades que el resto de los estudiantes. Desde la escuela elemental, donde los profesores escogen a los niños que van a seguir clases avanzadas. En muchas escuelas los maestros piensan que los niños que no hablan bien el inglés no califican para las clases avanzadas. Así pierden la oportunidad y para mí es muy importante arreglar esta situación.

W.H.: Usted dijo que comprende la situación de los inmigrantes porque usted tuvo que vencer también muchas dificultades. ¿Cómo fue eso?
B.B.L.: Yo y mi esposa somos doctores. Mi inglés es bueno. Y a mi hijo, que estaba en el primer grado, en la escuela elemental, no lo aceptaron para la clase más avanzada. Nos dijeron que no había alcanzado el nivel adecuado en el examen. Preguntamos a la maestra qué podíamos hacer para que nuestro hijo sea aceptado el siguiente año. Nos aconsejó reunir todos sus trabajos y sus prácticas y enseñarlos a la nueva maestra del año que venía. Al final del año nos citaron para una reunión con tres maestros. Nos dijeron ‘siéntense y esperen’. Y yo, que soy doctor, con mi esposa, que es doctora, y ambos con estudios aquí, sentimos miedo. Y ahora me pregunto, ¿qué hubiera hecho yo si no supiera inglés, si no hubiera estudiado aquí, si no tuviera papeles como pasa con gente que está en otros trabajos? Me hubiera ido de ese edificio con muchísimo temor. Y no hubiera podido ayudar a mi hijo.

W.H.: ¿Y qué le respondieron?
B.B.L.: Fue un final feliz. Los maestros quedaron impresionados. Me dijeron que en cinco días mi hijo podría estar en las clases avanzadas de segundo grado. Nuestro hijo cumplió con todos esos programas y terminó en el primer lugar de su clase este año.

W.H.: ¿Cuál es la moraleja?
B.B.L.: Creo que así sea que el estudiante no salga bien en el examen o que su inglés no sea bueno, todos los niños tienen la capacidad de llegar a un nivel más alto. Los padres deben siempre ayudarlos, participar y nunca rendirse.

HAY MÁS OPORTUNIDADES

• “Los estudiantes latinos pueden ir a las universidades y colegios comunitarios con becas”, destaca Babur Lateef.
• “Estoy muy orgulloso porque este sistema (de becas) trabaja… aunque también debería trabajar para más estudiantes”.
• “Si usted vino con sus hijos hay que trabajar duro para que ese trabajo rinda frutos, y lograr que ellos triunfen”.

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