Versos que anhelan una Nicaragua libre

Redacción
Washington Hispanic

El periodista, poeta y activista político nicaragüense, Ariel Montoya, presentó su más reciente libro titulado “Poeta autoconvocado” en la biblioteca de la Universidad George Mason, con la colaboración del Movimiento Letras Vivas y la Fundación Juan Eligio De la Rocha.

Acérrimo crítico de la gestión del presidente Daniel Ortega, Montoya ofrece desde su perspectiva, una ventana desde donde el mundo puede echar un vistazo a la belleza de Nicaragua y la crisis política que atenta contra las libertades de los ciudadanos que se manifiestan en las calles en busca de un cambio positivo en los rumbos del país.

“El poeta, así como recrear la belleza, la tristeza, angustia, dolor, soledad, alegría, también debe representar la realidad”, dijo Montoya, justificando su atención a la poesía de denuncia enmarcada en las hojas de su último trabajo.

“Aunque mi libro estaba listo, sentí la necesidad de modificarlo para mostrar por lo que está pasando mi pueblo”, agregó.
Y es que desde abril del 2018 un sinnúmero de nicaragüenses han salido a las calles para denunciar las políticas impopulares de Ortega. La gota que pareció haber derramado el vaso fue la reforma a la ley de seguro social, que redujo las pensiones de los jubilados en un 35%.

Desde ese entonces los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes han dejado centenares de muertos. Unas organizaciones cuentan cerca de 500, mientras el gobierno reconoce 199. Pero tan sólo una muerte que provoque un gobierno que reprime a su pueblo es suficiente.

Montoya sabe muy bien de eso, y por eso le dedica su trabajo a todas las personas que siguen en la lucha, a las familias que han tenido que sepultar a uno de sus miembros, a los otros que siguen desaparecido, y a aquellos que se han visto forzados a abandonar su patria.

En su dedicatoria, el poeta menciona a Álvaro Conrado, el jóven de 15 años que falleció de un disparo en el cuello el 20 de abril de 2018 mientras le daba agua a los estudiantes universitarios que protestaban. Uno de sus poemas, “La bala que mata en el pecho”, se puede interpretar como la historia de Conrado.

Asilado en Miami desde hace un año por las denuncias de muerte que recibió, Montoya espera ansioso un cambio en Nicaragua que según él, sólo es posible con la colaboración de organizaciones internacionales y gobierno vecinos, limitando el acceso de Ortega a fondos que utiliza para promover su agenda.

Aún así, los poemas de Montoya, quien también es Canciller de la Academia Norteamericana de la Literatura Moderna, guardan el anhelo de que en Nicaragua retorne la democracia y sus pobladores puedan disfrutar de las bellezas que ofrece este país centroamericano.

“De plomo o de goma la bala
mata en el pecho del niño,
su pólvora es de bala viva, su
estruendo parto de un relámpago
siniestro, donde pájaros negros
salen de la boca del fusil
a estrellarse contra la vida que no
vuelve más a no ser en el soporte
del héroe”

Ariel Montoya