18 de septiembre de 2019Actualizado
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Walter Tejada: Si no votamos habrá más ataques de odio

Analista político afirma que el 5 de noviembre estará en juego el futuro de Virginia

Walter Tejada: Si no votamos  habrá más ataques de odioCon amplia trayectoria en el liderazgo comunitario, Walter Tejada llegó por el voto popular al Consejo del Condado de Arlington. Como tal, alcanzó la presidencia de la Asociación de Condados de los Estados Unidos. Ahora, como analista político, explica como es el mapa político del estado y la necesidad de salir a votar en noviembre, donde cada voto cuenta. Foto: Álvaro Ortiz / Washington Hispanic

Víctor Caycho
Washington Hispanic

Con toda la autoridad de haber hecho historia como el primer hispano elegido por el voto popular como miembro del Consejo del Condado de Arlington, hace 16 años, en cuyo seno después ejerció la presidencia, Walter Tejada habla sobre las decisivas elecciones legislativas para el Capitolio de Virginia, que se realizarán en menos de tres meses, el martes 5 de noviembre.

Como analista político, Tejada, de origen salvadoreño, destaca la importancia crucial de estos comicios, en los que según reconoce está en juego el futuro de Virginia.

Asimismo, hace un llamado a los hispanos con capacidad de votar “a no quedarse en casa” ese día decisivo, y elegir a las dos delegadas hispanas que van por la reelección así como a los candidatos que apoyen a nuestra comunidad.

WASHINGTON HISPANIC: Algunos medios señalan que mucho estará en juego en el estado de Virginia a consecuencia de las elecciones legislativas de noviembre. ¿Cuál es su parecer?
WALTER TEJADA: Sí, en Virginia mucho está en juego. Podemos comenzar por la Asamblea Legislativa del estado, con sus dos cámaras. La Cámara de Delegados tiene 100 miembros y el Senado 40. En la primera hay un margen de 50 republicanos por 49 demócratas. Y en el Senado ahora hay 20 republicanos y 19 demócratas. Como todos los delegados serán elegidos o reelegidos en noviembre de este año esa competencia está candente, porque uno o dos nuevos elegidos podrían hacer la diferencia. Los senadores también tienen la mayoría en juego, que pueden cambiarla con uno o dos nuevos elegidos que pueden dar el margen del dominio, el liderazgo y el control del Senado estatal. Por eso es que se dice que Virginia está en juego.

W.H.: ¿Cree que los demócratas podrán consolidar sus más recientes avances electorales en un estado que hace pocos años era republicano?
W.T.: Exacto. Acordémonos que en 2016 elegimos a Ralph Northam para gobernador y los otros dos cargos del más alto nivel en el estado: Justin Fairfax como vicegobernador y Mark Herring como fiscal general estatal. Virginia desde hace varias décadas era profundamente rojo, es decir republicano. Hemos venido trabajando con mucho esfuerzo, involucrando diversos grupos de electores.

W.H.: ¿Entre ellos el liderazgo hispano?
W.T.: La comunidad latina de Virginia ha tenido su parte, con la cual hemos trabajando muy fuerte para elegir en primer lugar a Mark Warner para gobernador. Más recientemente hemos hecho avances con Terry McAuliffe, a quien también elegimos como gobernador. Y ahora con Ralph Northam. Ha habido un solo republicano en este periodo desde que Mark Warner fue elegido. Fue Robert McDonnell, que salió con mucha mala reputación y en medio de un escándalo por todos conocido. Una victoria en las dos cámaras legislativas podría terminar de convertir a Virginia en un estado Azul, el color de los demócratas.

W.H.: De todas maneras hay mayoría republicana en el Capitolio estatal. ¿Está dividido el poder por mitades?
W.T.: En los términos políticos se le asigna a Virginia la calidad de ‘Purple State’, es decir Estado Morado, porque ha venido moviéndose entre el rojo y el azul, pero lo cierto es que ha venido cambiando y está a punto de convertirse en un estado totalmente azul, en términos de dominio político.

W.H.: ¿Es complicado ganar la elección en este estado?
W.T.: Ocurre que muchas veces nos perdemos en nuestro mundo hispano y también en el mundo del Norte de Virginia, una región que es progresista, donde hay mucha inclusión, bastante diversidad que es valorada, con algunas raras excepciones, pero la mayoría acepta que la diversidad es u atributo y eso es bueno. Pero al mismo tiempo tenemos el centro y el sur de Virginia, que es un mundo diferente, dominado por el blanco.

W.H.: Usted debe haber recorrido todo el estado. ¿Cómo describiría eso que usted llama “un mundo diferente”?
W.T.: En esos lugares hay mucha menos diversidad pero hay muchas costumbres en este estado diverso en historia. En las montañas de Virginia por ejemplo hay mayoría blanca. Y en el sur del estado hay gran número de minas, donde se extrae carbón y otros minerales. Muchos desconocen ese mundo rural en el Norte de Virginia, donde existen fincas, granjas, ganadería. Es otro estilo de vida, que se lleva por generaciones. Y digo que no nos perdamos tanto en el mundo urbano, porque el estado está todavía dominado por ese mundo agrícola y minero, el de las montañas y el del sur de Virginia, que es bastante conservador.

W.H.: ¿Los partidos hacen política allí?
W.T.: Lo importante es que por lo menos el Partido Demócrata –y estoy hablando de una manera no partidista sino absolutamente neutral-, ha decidido lanzar y hacer campaña electoral todos los Distritos electorales de Virginia. Esa estrategia ya le ha venido dando resultados e hizo historia hace dos años cuando muchos candidatos, mujeres en particular, entraron a la Cámara de Delegados, entre ellas dos hispanas que este noviembre buscan la reelección. Una de ellas es Hala Ayala, del Distrito 51, en el condado de Prince William, quien es de ascendencia libanesa y salvadoreña; y Elizabeth Guzmán, de ascendencia peruana y que representa al Distrito 31, que comprende parte de los condados de Fauquier y Prince William.

W.H.: ¿Hay otros delegados hispanos en el Capitolio estatal?
W.T.: Sí, uno de ellos es Alfonso López, del Distrito 49 y de ascendencia venezolana. Son los tres delegados hispanos que tenemos actualmente. Y tenemos otros dos candidatos latinos que están corriendo para esos puestos estatales. Uno es Neri Canahui-Ortiz, de ascendencia guatemalteca, quien está postulando por el Distrito 54 que queda en el área de Spotsylvania; el otro es Phil Hernández, candidato por el Distrito 100 del área de Hampton Roads, Norfolk.

W.H.: ¿Qué posibilidades tienen los tres delegados hispanos este noviembre?
W.T.: Los tres están corriendo por la reelección. Alfonso López no tiene contrincante en su distrito, así que será reelegido directamente. En los casos de Hala Ayala y Elizabeth Guzmán las dos tienen contrincantes reñidos, porque están en distritos que son considerados conservadores. Pido a todas las personas que son elegibles para votar que tengan esto en mente porque las dos necesitan su apoyo.

W.H.: En este tipo de elecciones locales o estatales hay mucho ausentismo. ¿Cuántos hispanos están aptos para votar en Virginia?
W.T.: En primer lugar, que estas elecciones probablemente van a ser reñidas, muy apretadas. El estado de Virginia tiene 8,5 millones de habitantes, y de ese total un 9 por ciento de la población es hispana. Lamentablemente de ese porcentaje solamente unos 280 mil votantes hispanos son elegibles para votar, un 5 por ciento sobre un total de casi 6 millones de electores. Pero tratándose de una elección cerrada, como podría ser la de Hala Ayala, Elizabeth Guzmán y otros candidatos hispanos que postulan en otras partes del estado, el voto hispano es el que decide.

W.H.: ¿Con ese escaso porcentaje de votos?
W.T.: Quiero humildemente recordarle a todos que este servidor ganó la elección en la Junta del Condado de Arlington por un margen de apenas 29 votos. Francamente yo no hubiera ganado sin el voto blanco progresista, que me ayudó y votó por mi. Pero el electorado latino, que había estado ausente hasta ese entonces, ese año salió a votar y fue su voto el que hizo la diferencia para poder ganar.

W.H.: ¿Qué les diría a esos electores hispanos? ¿Cuál es el mensaje que les dirige?
W.T.: Que deben participar en las elecciones de la democracia estadounidense. Si nos quedamos en casa y no votamos continuaremos siendo atropellados, como ahora viene ocurriendo. Si no votamos van a seguir los ataques xenofóbicos y de odio, específicamente contra la comunidad hispana, contra nuestra gente. No podemos controlar lo que va a pasar en Texas o en Arizona o en otros estados, pero sí podemos controlar lo que pase acá en Virginia. Por eso les digo, ¡manos a la obra! Y si usted no puede votar todavía, puede ayudar repartiendo panfletos, haciendo llamadas o animando a otros que hagan donaciones para las diferentes campañas, porque éstas requieren dinero. Hay varias maneras de ayudar, porque aquí nadie debe quedarse observando nada más. Y los que se quedan mirando, dentro de poco les van a echar. Aquí hay que entrar directamente a participar, de una manera alegre y dinámica, porque de nosotros depende el futuro de la nación. Tenemos que actuar ahora, porque nosotros somos el cambio.

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