Lumbalgia

Lumbalgia

Si alguna vez dijo “¡Ay, qué dolor de espalda!”, usted no está solo. El dolor de espalda es uno de los problemas médicos más comunes y afecta a ocho de cada diez personas en algún momento de sus vidas, que puede variar desde un dolor sordo, constante, hasta un dolor súbito e intense que aparece repentinamente y suele durar algunos días o semanas. El dolor de espalda es crónico cuando dura más de tres meses

Factores que aumentan el riesgo:

Cualquiera puede sufrir de dolor de espalda, pero hay varios factores que aumentan el riesgo de padecerlo, entre ellos:

  • Envejecer. El dolor de espalda es más común a medida que se envejece. El dolor puede comenzar entre los 30 y 40 años de edad.
  • Tener una pobre condición física. El dolor de espalda es más común entre aquellas personas que no realizan ejercicio con regularidad (sedentarismo).
  • Aumentar de peso. Una dieta alta en calorías y grasas puede hacerle aumentar de peso. El sobrepeso puede hacer que la espalda se esfuerce demasiado y causar dolor.
  • Factores hereditarios. Algunas causas del dolor de espalda, como la espondilitis anquilosante, un tipo de artritis que afecta la columna vertebral, pueden tener un componente genético.
  • Hacer algunos tipos de trabajo. Levantar, empujar y jalar al mismo tiempo que se tuerce la columna vertebral puede causar dolor de espalda. Si trabaja en un escritorio todo el día y no se sienta derecho, también podría tener dolor de espalda.

Causas:

Los problemas relacionados con la mecánica de la espalda misma pueden causar dolor:

  • Discos lesionados
  • Espasmo
  • Tensión muscular
  • Hernia discal.

Síntomas:

El síntoma más común de la lumbalgia o lumbago, y el primero que solemos identificar, es el dolor en uno de los lados, o en ambos, de la zona lumbar. Durante los primeros días, se trata de una molestia leve o incluso intermitente pero, si no la tratamos como es debido, puede derivar en un dolor más fuerte y constante. Por esto es importante acudir al médico nada más notar el dolor para descartar o confirmar la posibilidad de padecer lumbalgia.

Medidas preventivas:

Las mejores medidas preventivas contra el dolor de espalda son:

  • Hacer ejercicio regularmente para fortalecer los músculos de la espalda.
  • Mantener un peso saludable o rebajar si tiene sobrepeso. Para mantener huesos fuertes, necesita ingerir suficiente calcio y vitamina D todos los días.
  • Mantener una buena postura parándose derecho y evitar levantar objetos pesados mientras sea posible. Si tiene que levantar algo pesado, doble las rodillas y mantenga la espalda derecha.

Diagnóstico:

Para diagnosticar, su médico le preguntará sobre su historial clínico y le hará un examen físico. El médico también podría mandarle a hacer otras pruebas, entre éstas:

  • Radiografías
  • Imágenes de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés)
  • Tomografías computadorizadas (CT Scan, por sus siglas en inglés)
  • Análisis de sangre.

Las pruebas médicas podrían no indicar la causa de su dolor de espalda. Muchas veces, no se llega a saber la causa del dolor de espalda. Sin embargo, el dolor de espalda se puede aliviar aún sin conocer la causa.

Diferencias entre dolor agudo y crónico:

El dolor agudo comienza repentinamente y dura menos de 6 semanas. Es el tipo más común de los dolores de espalda. El dolor agudo puede surgir a consecuencia de caídas, o de levantar objetos pesados. El dolor crónico dura más de 3 meses y es mucho menos común que el dolor agudo.

Tratamiento:

El tratamiento para el dolor de espalda dependerá del tipo de dolor que padezca. El dolor de espalda intenso suele aliviarse sin tratamiento, pero podría tomar acetaminofén, aspirina o ibuprofeno para aliviar el dolor. El ejercicio y la cirugía no suelen utilizarse para tratar el dolor de espalda agudo.

Tratamiento para el dolor de espalda crónico:

Las compresas calientes o frías pueden aliviar la rigidez y el dolor de espalda. El calor reduce los espasmos musculares y el dolor. El frío ayuda a reducir la hinchazón y adormece el dolor profundo. Usar compresas calientes o frías puede aliviar el dolor, pero este tratamiento no corrige las causas del dolor de espalda crónico.

Ejercicio

El ejercicio es un elemento clave en casi todo plan de tratamiento de la lumbalgia. Sin importar si el tratamiento se realiza en casa o con un profesional de salud vertebral, como un fisioterapeuta, un quiropráctico, o un médico especialista en medicina física y rehabilitación, un plan generalmente comprenderá tres componentes: acondicionamiento aeróbico, ejercicios de estiramiento y ejercicios de fortalecimiento. Es mejor hacer los ejercicios como parte de un programa controlado y progresivo, con el objetivo de lograr tener una columna más fuerte y flexible.

Medicamentos:

  • Analgésicos, que son medicamentos contra el dolor. Algunos, tales como el acetaminofén o la aspirina, se pueden comprar sin receta. Otros requieren receta médica.
  • Analgésicos tópicos como cremas, ungüentos y bálsamos que se aplican a la piel sobre el lugar donde siente dolor.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE o, en inglés, NSAID’s), que reducen el dolor y la hinchazón. Entre los AINE se incluyen medicamentos sin receta tales como ibuprofeno, ketoprofeno y aproximo con sodio. Su médico puede recetarle otros AINE que sean más fuertes.
  • Se pueden recetar relajantes musculares o ciertos antidepresivos para algunos tipos de dolor de espalda pero estos no funcionan para todos los tipos de dolor de espalda crónico.

Cambios de conducta:

Usted puede aprender a levantar, empujar y jalar sin esforzar tanto la espalda. Hacer cambios en la forma en que hace ejercicios, descansa o duerme también puede ayudar a disminuir el dolor de espalda. Dejar de fumar y llevar una dieta saludable también le puede ayudar.

Inyecciones

Su médico le puede sugerir inyecciones de esteroides o de calmantes para aliviar el dolor.

 

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