Hipocalcemia

Hipocalcemia

La hipocalcemia se produce cuando los niveles de calcio en sangre están bajos. El calcio es una sustancia imprescindible para que se produzca la contracción de los músculos, la transmisión de los impulsos nerviosos, la activación de los sistemas de coagulación de la sangre y la formación de los huesos.

La hipocalcemia es un problema que puede afectar a todo tipo de personas, desde niños hasta gente de edad avanzada, aunque es especialmente frecuente en ciertos grupos de población como ancianos, embarazadas, mujeres posmenopáusicas, personas en tratamiento prolongado con corticoides o vegetarianos. También aquellos pacientes que han sido sometidos a una cirugía de la glándula tiroides o la paratiroides tienen un riesgo importante de desarrollarla

Causas:

Se puede decir que el calcio en sangre puede estar bajo por dos motivos:

Por que se produzca una pérdida de calcio mayor de lo normal al aumentar su eliminación a través del riñón, o bien porque dicho mineral se acumule en diferentes zonas del cuerpo en las que no puede ser aprovechado, disminuyendo así su concentración en la sangre (el calcio puede precipitar y acumularse tanto fuera como dentro de los vasos sanguíneos).

El segundo motivo o causa por el que el nivel de calcio en sangre puede ser bajo es por una falta de aporte al organismo de este mineral, que puede deberse no solo a un consumo deficiente de calcio o de vitamina D (la cual es fundamental para que el calcio sea aprovechado), sino también a enfermedades en las que se afecta la glándula paratiroides, que es la se encarga de regular el metabolismo del calcio en el organismo.

Síntomas:

Los síntomas van a depender de su intensidad (es más grave cuanto más bajos son los niveles de calcio) y de la rapidez con la que aparezca.

Cuando la hipocalcemia es leve o aparece de forma lenta y progresiva puede no producir ningún síntoma. Sin embargo, cuando los niveles de calcio en sangre disminuyen de forma brusca, el paciente sí suele desarrollar síntomas.

Las manifestaciones más frecuentes de la hipocalcemia son los síntomas neuropsiquiátricos y neuromusculares. El más característico de todos ellos es la tetania, que aparece cuando los niveles de calcio en sangre son muy bajos. Este trastorno, causado por una hiperexcitabilidad muscular, se caracteriza por la aparición de espasmos musculares dolorosos e involuntarios en cara, manos y pies. Las situaciones de estrés, ansiedad, fiebre, vómitos o algunos fármacos como los diuréticos pueden favorecer el desarrollo de hipocalcemia y desencadenar espasmos musculares e incluso tetania. En situaciones graves de hipocalcemia se puede pasar de la irritabilidad y la confusión a las crisis convulsivas y el coma.

Antes de que aparezcan manifestaciones tan importantes los enfermos suelen presentar síntomas más leves como parestesias (sensación de acorchamiento u hormigueo) en las extremidades o alrededor de la boca. También pueden aparecer calambres musculares o entumecimiento de los dedos.

Diagnostico:

La prueba diagnóstica que permite al especialista determinar si hay o no hipocalcemia es la analítica de sangre. Se considera que existe hipocalcemia cuando la cantidad de calcio en sangre es inferior a 8.5 mg/dl. Sin embargo, para interpretar correctamente el resultado de la analítica, el médico debe comprobar en primer lugar los niveles de albúmina, ya que niveles bajos de ésta pueden producir una hipocalcemia falsa (descensos de 1 g/dl de albúmina disminuyen 0.8 mg/dl de calcio). Por tanto, para que los resultados de la analítica sean válidos, el calcio total debe haber sido corregido siempre en función de la albúmina.

Si mediante esta medida no queda claro si existe o no hipocalcemia, se pueden mirar los niveles de calcio iónico, si este es menor de 4.75 mg/dl se puede diagnosticar el trastorno.

Una vez que se establezca la presencia de hipocalcemia verdadera, es importante que el paciente le explique al médico todos sus síntomas. Así, el doctor realizará una historia clínica detallada con el fin de buscar causas que hayan desencadenado el problema.

Para confirmar el diagnóstico de hipocalcemia se podrán realizar otras pruebas complementarias electrocardiograma, radiografía, ecografía si se considera oportuno para completar el estudio.

Cuando se diagnostica una hipocalcemia, la rapidez con la que hay que iniciar el tratamiento va a depender de la gravedad de la hipocalcemia (más grave cuanto más bajos sean los niveles de calcio en sangre) y de los síntomas que ésta produzca en el paciente.

Tratamiento:

El tratamiento de la hipocalcemia aguda (de rápida aparición), sintomática o con cifras de calcio muy bajas (por debajo de 7 mg/dl) consiste en la administración de calcio por vía intravenosa. Mientras se está poniendo éste, es importante mantener al paciente monitorizado, es decir, registrar de forma continua en el tiempo sus constantes vitales (tensión arterial, frecuencia cardíaca, cantidad de oxígeno en sangre, frecuencia respiratoria) para mantenerlo lo más vigilado posible. Y es que la administración de calcio intravenoso puede producir arritmias cardiacas que pueden tener consecuencias importantes.

En el tratamiento de la hipocalcemia es muy importante considerar la posibilidad de que exista hipomagnesemia (niveles bajos de magnesio en sangre), sobre todo si los niveles de calcio no se normalizan con las medidas descritas anteriormente. Cuando se sospecha que esto ocurre, se debe extraer una muestra de sangre para conocer la cantidad de magnesio en sangre y, si está baja, administrar magnesio por vía intravenosa. Reponiendo primero los niveles de magnesio se conseguirá reponer los niveles de calcio.

El tratamiento de la hipocalcemia crónica consiste en la administración de suplementos de calcio por vía oral y de vitamina D. El objetivo es mantener los valores de calcio en el límite bajo de la normalidad. Para ello se deben controlar los valores de calcio en sangre, primero semanalmente y, una vez estabilizados, cada 1-3 meses.

Para proteger la aparición de litiasis (cálculos o piedras) en el riñón, se puede plantear una dieta baja en sal o la utilización de diuréticos.

 

 

 

 

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