Reporte sobre abusos a niños remece la Iglesia

Víctor Caycho
Washinton Hispanic

Un verdadero terremoto remeció los cimientos de la Iglesia Católica el martes 13 en Pensilvania, cuyos efectos se dejaron sentir no sólo en todo Estados Unidos sino también a escala mundial.

Ese día, un Gran Jurado investigador presentó su esperado reporte, leído por Josh Shapiro, fiscal general del estado, el cual determinó que más de 300 sacerdotes abusaron sexualmente de al menos un millar de niños en seis diócesis del estado. Sin embargo, consideró que pueden ser “miles más” los niños abusados en un lapso de siete décadas.

El jueves 16, después de dos días de silencio, el Vaticano condenó duramente a los sacerdotes incluidos en el reporte y calificó sus acciones de “criminales y reprobables”. Además sostuvo que no sólo debe haber “asunción de responsabilidad” de los abusadores sino también de aquellos que encubrieron u ocultaron estos delitos y “permitieron que ellos se produjeran”.

El comunicado del Vaticano de la Santa Sede estableció que “los abusos descritos en el informe son criminales y moralmente reprobables”.

“Estos hechos –añadió-, han traicionado la confianza y han robado a las víctimas su dignidad y su fe”.

En Pensilvania se informó que el reporte de 1,400 páginas fue el resultado de una investigación de dos años. Shapiro aseveró que hubo un encubrimiento sistemático por altos funcionarios de la iglesia en Pensilvania y el Vaticano.

«El encubrimiento fue sofisticado… sorprendentemente, los líderes de la Iglesia mantuvieron documentos sobre el abuso y el encubrimiento. Esos documentos, de los propios ‘Archivos Secretos’ de la diócesis, fueron la columna vertebral de esta investigación”, explicó el fiscal.

El informe también responsabiliza al cardenal Donald Wuerl, quien durante 18 años fue obispo de Pittsburg –una de las seis diócesis investigadas-, y actual arzobispo de Washington, supuestamente por haber encubierto algunos abusos.

Al día siguiente, Wuerl respondió que él ha dejado muy claro “a lo largo de mis más de 30 años como obispo, que el abuso sexual de niños por algunos miembros de la Iglesia Católica es una terrible tragedia”.

Asimismo, tras advertir que el reporte “puede ser crítico de algunas de mis acciones”, afirmó que también “confirma que yo actué con diligencia, con preocupación por las víctimas y para prevenir futuros actos de abuso”.

Finalmente, indicó que espera una justa valoración de sus acciones, pasadas y presentes. “Mi continuo compromiso dirigido a la protección de niños disipará cualquier opinión contraria hecha por este reporte”, expresó.

Hay limitaciones

El fiscal Shapiro, por su parte, reconoció que los estatutos de limitaciones existentes en las leyes de Pensilvania lo han dejado “con las manos atadas” su capacidad para acusar a los sacerdotes depredadores y llevar justicia a las víctimas.
Dichos estatutos sólo permiten entablar procesos civiles por abuso sexual infantil hasta que tengan 30 años y hasta 50 años para presentar cargos criminales.

Además, Shapiro estimó que al menos 100 de los sacerdotes implicados ya han muerto o son muy ancianos.

A las víctimas sólo les queda una esperanza: que se actualice un proyecto legislativo y se abra una “ventana civil” de dos años en los existentes estatutos de limitaciones, como recomendó el mismo Gran Jurado. Ello permitiría que mayores de 30 años puedan enjuiciar a la Iglesia por daños, sin importar cuándo ocurrió el abuso.

OBISPOS DECLARAN: “ES UNA CATÁSTROFE MORAL”

El cardenal Daniel N. DiNardo, de Gasveston-Houston, actual presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, emitió el jueves 16 una declaración en Washington, luego de sostener una serie de reuniones con miembros del comité ejecutivo de la organización.

El documento incluye tres objetivos y tres principios:

• Una “investigación total” acerca de las denuncias de abusos formuladas contra el excardenal Theodore McCarrick, exarzobispo de Washington.
• La apertura de canales “nuevos y confidenciales” para reportar acusaciones contra obispos.
• Mejores procedimientos canónicos para hacer más rápidas, claras y transparentes las respuestas a futuras acusaciones.
Respecto al caso McCarrick, el cardenal DiNardo reconoció fallas en el liderazgo episcopal. “Esta es una catástrofe moral”, señaló. Pero añadió que “también es parte de esta catástrofe que tantos fieles sacerdotes que están persiguiendo la santidad y sirviendo con integridad se vean empañados por estas fallas”.