12 de noviembre de 2018Actualizado
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Héctor Torres: mi arte le da color a la vida

Artista presenta exposición pictórica en el Children’s National Hospital

Víctor Caycho
Washinton Hispanic

Cerca de 70 pinturas del artista Héctor Torres están en exhibición y a la venta en la galería del Hospital Nacional de los Niños (Children’s National Hospital) en Washington. Buena parte de los fondos recaudados se destinarán a los programas educativos, creativos y terapéuticos para los pequeños pacientes de ese prestigioso centro hospitalario.

Torres, quien se considera puertorriqueño y neoyorquino a la vez –“porque me engendraron en Puerto Rico desde donde viajó mi madre embarazada y nací en Nueva York”, según dice una y otra vez-, se siente muy orgulloso de su arte, que lo lleva muy metido en la sangre desde sus años mozos.

“En el mundo de los negocios uno tiene que tratar de complacer al cliente, a todo el mundo”, reflexiona, “pero en mi caso el arte es una manera de darle color a la vida y a mi mundo”.

Señala que él se inspiraba en cualquier exposición a la que iba, en todo lo que miraba y trataba de desarrollar sus propias ideas, según destaca durante una entrevista que concedió a Washington Hispanic.

Torres no es un artista improvisado ni autodidacta. Se forjó desde un inicio como maestro de arte. “Tengo un bachillerato de enseñanza de Artes en la escuela Saint Johns University en Nueva York. Fui profesor adjunto de Artes en la misma escuela. Aparte tuve a mi cargo un curso en el Museo Metropolitano de Nueva York y también elaboré un curriculum bicultural y bilingüe para la enseñanza a niños y jovencitos de preescolar”, afirma con evidente orgullo.

Pero sucedió algo imprevisto que le obligó a cambiar de rumbo. Había acabado su licenciatura cuando cortaron todos los programas de arte en el sistema escolar de Nueva York. “En ese tiempo yo estaba trabajando en hotelería y me tocó tomar una decisión: o me convertía en un maestro de lenguas o continuaba mi carrera hotelera. Opté por esto último. Fue una decisión económica y práctica. El corte de fondos para los programas de arte en Nueva York no me dio otra alternativa”.

En su tiempo libre

A pesar de esta circunstancia, Héctor Torres no dejó a un lado su pasión por los pinceles. “Gracias a Dios la industria hotelera me pagaba lo suficientemente bien como para pintar en mi tiempo libre. Mayormente entregaba y regalaba mi arte para subastas donde se recaudaban fondos para obras de bien social”.

Hace 39 años Torres se trasladó a Washington. “Así que ya soy washingtoniano”, recalca sonriente. Llegó con la compañía Sheraton. Estuvo con la industria hotelera casi por 48 años, en varias empresas privadas. “Pero siempre encontraba tiempo para el arte. Llevaba a todas partes un cuaderno para hacer mis dibujos. También mi linóleo o algún otro material de arte. Nunca pude abandonar esa pasión ni lo quise tampoco”.

Fue así como Héctor Torres fue perfeccionando su técnica. “Le dedicaba unas horas al día, aunque a veces me ponía a pintar sin limitarme por el tiempo y así llegaban las 3 de la madrugada. Era una manera de volcar mis energías, creatividad y mi inspiración a una superficie plana”.

Así fue como llegó a vender sus obras. Otras veces las obsequiaba a sus amistades “Lo que podía hacer era bastante limitado y si lo vendía en una exposición luego había que hacer más trabajos. Hubo una vez en la cual el cien por ciento de la venta de mis pinturas lo doné al Teatro Gala y también a una organización para la juventud”.

Hace poco conoció a la directora ejecutiva del Children’s National Hospital. “Supo que yo era artista y me pidió hacer una exposición para ellos. ‘¡Claro que sí, cómo no!’, le respondí. Después me encontré con el director de los programas artísticos del hospital y pensé en poner 40 piezas. Al final llevé 69 pinturas”.

El artista reconoce que lograrlo “fue increíble, algo súper especial”. Considera que su método de trabajo es “un poquito extraño, en el sentido de que tengo cantidad de piezas que no están terminadas, que para mi no están resueltas en un caballete, pero con la oportunidad de hacer una exposición decidí trabajar todas esas piezas. Muchas de ellas ahora están firmadas en el 2018, porque las terminé este año. Pero he estado trabajándolas desde 2015 o 2016”.

Torres está muy satisfecho de haber logrado en esta muestra una diversidad de expresiones. “Si uno mira los trabajos puede pensar, “caramba, no es de un mismo artista’”. Dice que la razón está en que “soy muy complejo en la manera que miro el arte. Yo puedo trabajar hasta 15 o 20 piezas simultáneamente. Mi técnica es hacerlo un rato en uno, otro rato en el otro. Lo que fuera es que cuando uno concluye una pieza comienza otra y avanza una tercera, cambiando de tema, de acuerdo a la inspiración de ese momento. Por esa razón todas son radicalmente distintas”.

Colorida inspiración

Finalmente, Torres revela que su mayor fuente de inspiración son las temáticas de color: “A veces me inspira un color de una manera increíble y bueno, tengo que darle forma a ese color. Aparte de ello se me viene la idea de un diseño y lo trabajo a veces con trazos muy precisos y en otras ocasiones me pongo a trabajar más libre, más expresionista. Aplico diversas técnicas a la vez”.

Asegura que “el curador ha hecho un trabajo fenomenal, de darle una visión a esta muestra, la comprendió perfectamente y vio que entre cada pieza hay una cierta continuación, no solo en imagen sino en colorido y todo lo demás”.

Hace tres años este apasionado artista dejó la industria de los hoteles. “Ahora tengo más tiempo y aparte de ello poseo un estudio de 1,400 pies cuadrados, un amplio espacio para poder dedicarme a mi arte. Y podré hacerlo sin tener tantas interrupciones”, dice con la serenidad que dan los años pero con una mirada con la que se ve el destello de una pasión sin límites por el arte. Sí, tenemos Héctor Torres para rato.

CÓMO Y CUÁNDO IR A LA GALERÍA

• La exposición de las obras de Héctor Torres está abierta desde el 6 de agosto, en la Galería del Children’s National Hospital, localizada en el 111 de Michigan Avenue, NW Washington, DC 20010.
• Está abierta de lunes a viernes, entre las 10:00 a.m. y las 5:00 p.m., hasta el 26 de octubre.
• La inauguración oficial se realizará el jueves 13 de septiembre, desde las 5:00 p.m., que incluirá una recepción para los invitados y también música en vivo.

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