20 de septiembre de 2018Actualizado
Cultura
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Postales desde Dover: Firefly Music Festival

En sólo 4 años se ha convertido en el evento musical más grande del Atlántico. Llueva o truene.

Postales desde Dover: Firefly Music Festival

Giomar Silva & Jorge Villaizán

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0 mil fans provenientes de los 50 estados de la Unión y de 17 países, 125 performances, 7 escenarios, 4 días de música bajo el sol. Y esos son sólo los números del año pasado.

El Firefly Music Festival empezó en el 2012 como un experimento de 3 días en los bosques del circuito de carreras Dover International Speedway (Delaware), con Jack White, The Killers y los Black Keys encabezando la cartelera. Volviéndose más grande cada año, la versión de este verano trajo a Paul McCartney, Morrissey, The Killers (de nuevo) y una masiva tormenta eléctrica en reemplazo de Kings of Leon. Como suele suceder, muchos de los actos más interesantes ocurrieron en los escenarios menos estelares.

Migrante21 estuvo ahí esta semana. Podemos decir que Morrissey finalmente hizo los méritos para compensar por todas las veces que se enfermó y canceló conciertos, entregando un espectáculo vivaz y a la vez delicado. Su voz estaba en la buena forma de sus épocas con The Smiths, aunque el repertorio de la noche estuvo más enfocado en su catálogo de solista. Una belleza especial emanaba en canciones como “Everyday is like Sunday”, aunque era viernes en la noche y muchos de los asistentes no parecieron estar de acuerdo en que everyday is silent and gray, especialmente habiendo venido al Firefly a rockear.

Si hablamos de música para festivales, uno de los mejores ejemplos tendría que venir de Matt & Kim y su hiper-energéticas canciones basadas en teclados y tambores, para hiper-energéticos adolescentes. Por momentos su presentación se parecía más a una sesión de cardio cargada de improperios, y el público estuvo absolutamente encantado. El verdadero show era mirar a esos chicos y chicas en la audiencia pasándolo realmente bomba, sin saber tal vez que a veces el arte no refleja la vida, y cuando eso pasa entonces no estamos hablando de arte, sólo de escapismo. Disfruten mientras puedan, niños.

Pero es lo que siempre ha sido el pop, un péndulo entre forma y fondo. No todos los días son como un domingo, Morrissey, pero tampoco hay ninguna necesidad de hacer que tu público salte sin parar por dos segundos y medio, Matt & Kim. Hay un amplio espectro entre ambos, y el Firefly fue generoso en exponerlo en toda su gloria. Para mayor referencia: Spoon, Joe Pug, Lizzo, Betty Who, Broncho, Cage the Elephant, Dirty Heads…

Y Paul McCartney es un genio.

Más allá de eso, la vida diaria en el festival fue una feliz combinación de sol, barro y pies hinchados. Aquí nuestras postales del evento:

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