| |
Una
situación que parecía muy lejana –la
posibilidad de una Guerra Fría-, ahora la
vemos a la vuelta de la esquina. Nos referimos
a las tensiones en la ex república soviética
de Georgia, que han escalado rápidamente
en los últimos días, como si se tratara
precisamente de una escena de la Guerra Fría:
Rusia usó su fuerza demoledora para doblegar
a Georgia mientras Estados Unidos advirtió que
la conducta del Kremlin era "inaceptable".
La Comunidad Europea se movilizó, al parecer
con presteza, por iniciativa del presidente de
Francia, Nicholas Sarkozy. En casa, el presidente
George W. Bush denunció la ofensiva rusa
en términos fuertes y durante unos días
pareció que Rusia no se retiraría.
Pero la realidad presenta un escenario diferente.
Al anunciado cese del fuego, acogido por Rusia
y Georgia, la primera nación rompió con
el acuerdo y ahora ocupa buena parte del territorio
georgiano, supuestamente para darle una lección
a Georgia y a su presidente Mijail Saakashvili,
de conocida orientación pro-estadounidense.
Además, amenaza con no dejar las dos provincias
disputadas, Osetia del Sur y Abjasia. |
|
La
ofensiva rusa en Georgia fue del tipo de ataque
súbito, sangriento y aplastante como el
que interrumpió la llamada revolución
húngara en 1956 y el levantamiento checo
en 1968. En ese entonces, los rebeldes en ambos
países tenían el apoyo implícito
de Estados Unidos y cuando llegó la respuesta
rusa, hubo mucha retórica estadounidense,
pero ninguna intención real de Washington
de convertir un roce de la Guerra Fría en
una guerra mundial.
A partir de esas experiencias, otros hechos enfrentaron
a los bloques de Oriente y Occidente. Sin embargo,
el hecho que los rusos tenían —y todavía
tienen— un arsenal nuclear de grandes proporciones,
ayuda a que Occidente actúe con cautela.
Hay que recordar que en 1962, después de
una de las mayores crisis de la Guerra Fría,
el líder soviético Nikita Khrushchev,
se rindió después de que el presidente
John F. Kennedy ordenó el asedio naval de
Cuba, a apenas 90 millas de la costa estadounidense,
y exigió que los proyectiles y sus bases
se desmantelaran.
Esperemos que la situación en Georgia no
se agrave y que Rusia tome conciencia del peligro
de que la conflagración se extienda. La
humanidad no se lo perdonaría. |