Puntos de Vista

Ted Cruz y su agenda de contradicciones

Imagínense un mundo en que el senador republicano por Texas, Ted Cruz, fuera el presidente de los Estados Unidos. El anunció esta semana su candidatura al cargo. Y al hacerlo, el senador le pidió al pueblo estadounidense que se imaginaran lo diferente que el mundo sería con el como nuestro presidente. La realidad es que nuestro país sería un lugar muy distinto y regresivo bajo el liderazgo extremista del senador que ha demostrado una y otra vez que está más interesado en obstruir y promover los intereses de los más conservadores de nuestra sociedad, y obstruir un progreso verdadero para nuestras familias.

Durante su anuncio, Cruz, hijo de un inmigrante cubano, relató una historia verdaderamente cautivante de cómo sus padres lucharon por obtener las oportunidades del Sueño Americano. Aunque su discurso estaba lleno de homenajes a los fundadores de nuestro país, a su herencia hispana y grandiosas promesas, fue fácil de concluir que dentro de su plan para “restaurar la promesa de América” las ironías y contradicciones abundan. Esta visión para el país definitivamente no incluye a la comunidad latina, la clase media, los estudiantes, los que dependen de programas de salud, educación o vivienda, o a las mujeres.

Es casi inconcebible comprender como alguien cuya familia se ha beneficiado tanto de la promesa de nuestro país esté dispuesto a negarle esas mismas oportunidades a millones de inmigrantes. Pero en las pocas veces que Cruz ha propuesto proyectos de ley, ha sido la legislación que intenta eliminar el programa de DACA que le ha traído alivio migratorio a millones de Soñadores. Como una de las voces más extremistas y contundentes en contra de las acciones ejecutivas del Presidente Obama, Cruz usó su anuncio para recordarle a sus simpatizantes que seguirá luchando para destruir las medidas del presidente y cualquier posibilidad de aprobar una reforma migratoria.
Cruz también admitió que en un punto de su vida tuvo más 100 mil dólares en deudas estudiantiles y mantenía dos trabajos para pagar estas deudas. Aún así, Cruz votó en contra de una legislación que le haría más fácil a millones de estudiantes pagar sus préstamos a un interés más bajo.

Recordemos que Cruz, en su afán y obsesión por eliminar el Obamacare, fue uno de los principales arquitectos detrás del cierre del gobierno en el 2013. Este cierre le costó 24 mil millones de dólares al gobierno, pero para él no importan las consecuencias. A pesar de que el Obamacare continúa beneficiando a millones de estadounidenses, muchos de ellos latinos, Cruz aún afirma que es un desastre. La ironía es que cuando su esposa decidió tomarse el tiempo libre para acompañarlo en su campaña, perdió sus beneficios de salud por medio de su trabajo, y por lo tanto el senador ahora se atreve a inscribirse al Obamacare.

La verdad es que podríamos pasar días enumerando una letanía de inconsistencias en la plataforma del senador Cruz, lo cual sólo resalta que su visión intolerante y liderazgo desviado nunca será compatible con las necesidades y las prioridades de nuestra comunidad y de nuestro país. Simplemente, Ted Cruz representa toda la negatividad y disfunción que ha paralizado al Partido Republicano y por lo tanto, al Congreso, y continuará distanciando a los latinos de ese partido por décadas.

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