Puntos de Vista

Puerto Rico no está solo y merece la ayuda de todos

Por: María Cardona

 

Como alguien que creció y se crió en Puerto Rico, la situación en la isla del encanto me tiene muy preocupada, por mi familia y por mis amigos, y por los más de 3.5 millones de ciudadanos estadounidenses que viven allí. Después de recibir la furia de Irma y las inundaciones de María, Puerto Rico está en estado de crisis y muchos temen que su gobierno, el gobierno de Estados Unidos, los deje atrás.

María destruyó la red eléctrica de Puerto Rico dejando al 100 por ciento de la isla en la oscuridad. A medida que el gobierno de la isla atendía los daños con la única meta de salvar vidas, el presidente Donald Trump se enfrascaba en los medios sociales contra jugadores de fútbol americano que protestan por las injusticias del racismo en el sistema judicial.

¿Cuál sería la respuesta del gobierno de Trump si esto hubiese pasado en un estado como Connecticut, por ejemplo? Un estado con 3.5 millones de habitantes, sin luz, sin agua potable y con poca comida.  Esto incitaría una respuesta inmediata. Pero eso no fue lo que sucedió con Puerto Rico, que también tiene 3.5 millones de estadounidenses.

A pesar de tomarle unos días, la administración Trump ya se ha movido para proveer alivio hacia la isla, escuchando al gobernador puertorriqueño Ricardo Roselló y haciendo que su gabinete trabaje con él. Trump anunció que este martes 3 de octubre irá en persona a verificar los daños causados por el huracán María y la real gravedad de la situación en Puerto Rico.

El 99 por ciento de la isla todavía continúa sin luz y se estima que seguirá así por seis meses o más. El 75% de la población está sin agua en sus casas y el 92% de la infraestructura celular está sin funcionar, dejando a ciudades enteras sin manera de comunicarse.

Esta semana, después de un llamado hecho por varios miembros del Congreso y la ciudadanía, la administración Trump por fin suspendió el ‘Acta de Jones’, que prohíbe el uso de barcos no estadounidenses en el comercio interestatal. Esto se había vuelto en un obstáculo para llevar ayuda. Un buen paso para aliviar la situación aunque FEMA se está tardando mucho para dar permiso a los cargamentos de ayuda privada que se quiere enviar a la isla.

Mientras Trump responde al llamado de nuestros hermanos y hermanas en Puerto Rico, gobernadores de estados como Nueva York y Texas fueron los primeros en enviar ayuda. La gente necesita agua, medicinas y gasolina pero con la escasez de camiones y conductores es difícil hacer llegar los recursos a la población.

Hay que recordarle a quien sea que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y merecen la asistencia de su gobierno y sus compatriotas. Puerto Rico no está solo y su gente es una de las más tenaces del mundo. Reconstruir tomará tiempo pero sí se puede.

Amigos, la mejor forma de ayudar a Puerto Rico es haciendo donaciones en efectivo a organizaciones que ya están trabajando para el beneficio de la Isla como United for Puerto Rico, UNICEF o el Hispanic Federation. Ténganlo en cuenta.

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