Puntos de Vista

Presupuesto republicano sería desastroso para la comunidad y el país

La semana pasada, los republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado aprobaron un presupuesto federal que pisotea a los trabajadores y la clase media y daña sus aspiraciones de llegar a obtener un futuro mejor para sus hijos. El partido republicano y su filosofía extremista pareciera olvidar que sirve a una democracia y no sólo a su base conservadora y las clases más privilegiadas de nuestra sociedad. Los republicanos quisieran llamar esta propuesta “Un Presupuesto Balanceado para una América Más Fuerte”, cuando en realidad un título más apropiado sería “Un Presupuesto Desastroso Para la Comunidad y el País”.

Simplemente, este presupuesto es el reflejo de los valores que guían a este congreso republicano: derogar programas e iniciativas que ayudan a la clase media a salir adelante, y otorgarle recortes tributarios a los más ricos y las corporaciones más grandes del país.

De acuerdo a su presupuesto nacional, los republicanos reducirían el gasto nacional por $5,5 billones durante los próximos 10 años. ¿Pero a qué costo? Este plan ilusorio depende en gran medida de la disolución de los servicios sociales más vitales para la clase media y los más vulnerables en nuestra comunidad. Bajo las provisiones del presupuesto, el Medicare será privatizado, por lo menos parcialmente, y servicios básicos como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés) y el Medicaid serían recortados drásticamente.

Por si acaso el favoritismo republicano para los ricos no era lo suficientemente obvio, el plan también busca eliminar los impuestos al patrimonio y reducir los impuestos de los millonarios por $50,000 mientras cada una de las 26 millones de familias trabajadoras verían un aumento de por lo menos $1,000 en sus impuestos. De esta forma, los republicanos se atreven a insultar la inteligencia de la clase media al incluir estas provisiones.

Me imagino que ya estamos hartos de oír los ataques republicanos en contra la Ley de Salud (conocida como el Obamacare), sin olvidar que para ellos la eliminación de la ley es una obsesión que nos tiene cansados. El presupuesto busca eliminar la Ley de Salud en su totalidad sin importar los más de 16 millones –incluyendo a los 4.2 millones de Latinos-, que cuentan con el seguro médico y las protecciones que la ley provee. Obviamente, no incluyen una alternativa viable pero convenientemente sí incluyen los ingresos y ahorros que la ley ha generado en el nuevo presupuesto.

El plan corta agresivamente el número de personas elegibles para capacitaciones laborales o servicios de empleo y también corta las becas conocidas como Pell Grants que hasta ahora, ha permitido que millones de estudiantes –incluyendo a miles de Latinos- obtengan una educación universitaria. Adicionalmente, los cortes que el presupuesto sugiere resultarían en 35 mil niños menos en Head Start, un programa que ha beneficiado y avanzado la educación de miles de niños Latinos en el país. Tomados en conjunto, la Casa Blanca estima que la cantidad de dinero que invertimos por alumno caería a su nivel más bajo desde el año 2000.

Para los republicanos, la palabra justicia no existe en su vocabulario y esta propuesta lo demuestra. No hay nada justo ni honesto en este presupuesto, solo propuestas mezquinas en favor de ellos mismos y sus allegados.

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