Puntos de Vista

Por qué razón silenciaron a la senadora Elizabeth Warren

Por: María Cardona

El pasado martes, una senadora de Estados Unidos, Elizabeth Warren, de Massachusetts, fue mandada a callarse la boca por el liderazgo republicano del Senado. ¡En serio! Y al hacerlo, el Partido Republicano continúa consolidando su imagen como un partido que mantiene opiniones misóginas, sexistas y racistas.

Sucedió a últimas horas de la noche, mientras los demócratas sostenían su posición en el Senado, durante 24 horas, para resaltar la mala elección del senador Jeff Sessions (R-Ala.) para la posición poderosa de fiscal general de Estados Unidos. Sessions fue nominado por el presidente Trump, a pesar de una carrera que a veces ha sido muy hostil en casos de proteger los derechos civiles, el derecho al voto, los derechos de las mujeres, de los inmigrantes y de la la comunidad LGBTQ.

Demócrata tras demócrata hablaron sobre el récord abismal del senador Sessions cuando se trata de proteger los derechos de las comunidades minoritarias en varias situaciones, y trajo a la luz el hecho de que el Senado de Estados Unidos ya había rechazado al senador Sessions cuando estaba nominado para ser juez federal años atrás.

Cuando llegó el turno de la senadora Warren, ella utilizó parte de su tiempo para leer en voz alta una carta de 1986 de Coretta Scott King, la viuda del icono y campeón de los derechos civiles, el reverendo Martin Luther King Jr., y una reconocida líder e icono por derecho propio. La posición de King junto con la de muchos otros en ese momento era suficiente para descarrilar la designación de Sessions como juez federal.

En mitad de palabra, el líder de los republicanos, el senador Mitch McConnell, silenció a la senadora Warren bajo una regla poco usada y poco conocida del Senado –la número XIX-, la cual afirma que ningún senador puede impugnar los motivos y la conducta de otro senador.

Habrán silenciado a la senadora en su cámara, pero amplificaron su voz a la décima potencia con este acto injusto.  Millones ya han visto las declaraciones de Warren y han leído la carta de King.

El día después de todo esto, los senadores demócratas Jeff Merkely, de Oregon; Tom Udall, de New Mexico, y Bernie Sanders, de Vermont, indignados porque su colega haya sido silenciada, leyeron la carta de Coretta Scott King, ininterrumpidamente. Subrayaron aún más el doble estándar en el Partido Republicano y en el Senado de Estados Unidos, ambos dominados por los hombres.

Desafortunadamente para el país, el senador Sessions fue confirmado porque los republicanos no tenían la espina para enfrentarse al presidente Trump, incluso en los nominados al gabinete presidencial con ideologías políticas contrarias a la mayoría de los estadounidenses, que apoyan las libertades civiles, la justicia social y la protección de todas las comunidades.

(Dos excepciones: doy un gran elogio a las senadoras republicanas Lisa Murkowski y Susan Collins, que votaron “no” por la horrible nominación de Betsy DeVos como secretaria de Educación).

Esta será otra mancha en un partido que ya sufre de una reputación de no representar a una creciente mayoría de votantes. Si esa percepción persiste, el actual estrangulamiento que el Partido Republicano tiene en la Cámara, el Senado y la Casa Blanca será de muy corta duración.

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