Puntos de Vista

Para que el país sea grandioso

Por: María Cardona

La nueva prohibición musulmana de Trump es igual de ilegal, inconstitucional e inhumana que la primera.  Pero quizás podríamos llamarla una prohibición musulmana más amable y gentil en la superficie. Pero no se equivoquen: es una prohibición musulmana, no importa cuánto la administración de Trump intente envolverla en razonamientos legales, lenguaje más dócil y disfrazarla en política que parece fortalecer nuestra seguridad nacional.

Trump y su prohibición musulmana todavía tienen una enorme batalla cuesta arriba porque la verdad, la realidad, los hechos, sus propias palabras y un país que anhela defender los valores estadounidenses no están de su lado.

Vamos a desglosar las dificultades que Trump enfrentará a partir de inmediato:

En primer lugar e increíblemente perjudiciales son los informes que los analistas de inteligencia de la propia agencia de Trump del Departamento de Seguridad Nacional disputan la noción de Trump de que estos países que forman parte de la prohibición representan una grave amenaza para nuestra seguridad nacional. Encontraron escasa evidencia de que los ciudadanos de estos países son un peligro para nosotros.

En segundo lugar, sigue habiendo un hecho infalible que, desde el 11 de septiembre hasta el día de hoy, ningún inmigrante o refugiado de los países incluidos en la prohibición musulmana ha perpetrado con éxito un ataque terrorista en suelo estadounidense que haya resultado en la muerte de ciudadanos.

Tercero, Trump ha dicho muchas veces durante la campaña que quiere una prohibición completa de los musulmanes que ingresan al país, ¡punto!

Cuarto, el carácter arbitrario de la lista de países en la prohibición es menospreciada por la supresión de Irak de la lista original. Me alegro de que hayan sacado a Irak de la lista y que Trump se haya dado cuenta de que son nuestros aliados, pero pone de manifiesto que su gobierno simplemente está usando la “lista de Obama” de países que designó como necesitando más investigación, como excusa y no como una verdadera razón basada en verdaderas medidas de seguridad nacional.

Asesores de Trump dicen que Irak ha mejorado sus procedimientos de seguridad. ¡Eso es genial! Pero, ¿será cierto? ¿Lo hicieron en tres semanas, desde la última prohibición musulmana?

En quinto lugar, se suponía que la prohibición era de “seguridad nacional extremadamente urgente” y sin embargo han esperado tanto tiempo para implementarla.

En sexto lugar, la prohibición de los musulmanes, a pesar de que muchos de los tribunales han confirmado nuestros valores estadounidenses e impedido que el primero entre en vigor, ya ha tenido resultados económicos negativos. Desde entonces ha habido una “devastadora caída” en el turismo y una reducción del 17 por ciento en los vuelos internacionales a EEUU.

Y por último, pero no menos importante, la nueva prohibición musulmana “mejorada”, al igual que la primera prohibición musulmana, no aumentará nuestra seguridad nacional. Hará exactamente lo contrario.

Los americanos merecen algo mejor. Merecemos un día en que el presidente y la administración gobiernen con hechos, vivan en la realidad, escuchen a los expertos, entiendan la historia, sean rigurosos en la búsqueda de la veracidad y, en última instancia, legislen para seguir haciendo que este país sea grandioso.

Lamentablemente, ese día no es hoy y ese presidente no es Donald Trump.

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