Puntos de Vista

Nuestras voces contra el racismo y la intolerancia

Por: María Cardona

La transición del presidente electo Donald Trump ha sido un desastre hasta el día de hoy, nublada por conflictos de interés que tiene por todo el mundo ya que no sabemos quiénes son sus socios de negocio, a quien le debe dinero y como va a evitar lo que parece ser una situación muy peligrosa para Estados Unidos. Todavía no sabemos quiénes van a tomar los cargos más altos de su gabinete y administración; con la excepción de confirmados racistas, xenófobos y antisemitas como el senador Jeff Sessions para Fiscal General, y su asesor de mayor rango, Steve Bannon, quien ha encabezado una página de internet que apoya el racismo, la supremacía blanca y sentimientos antiinmigrantes.

El senador republicano por Alabama, Jeff Sessions, es el nominado de Donald Trump para ser el fiscal más alto de la nación, encargado con proteger las leyes civiles y las libertades de todos los ciudadanos, y curar las heridas causadas por el racismo sistemático que existe en el sistema judicial. Pero el problema es que Jeff Sessions fue nominado para ser juez en los años 80 y sus mismos colegas republicanos lo consideraron en ese entonces demasiado racista para ocupar ese puesto.

Si Jeff Sessions es muy racista para servir en la banca, ¿que lo califica para tomar el puesto de Fiscal General de los Estados Unidos? Este es el tipo de personas con las cuales el presidente electo se rodea y los votantes de la extrema “derecha alternativa” están muy contentos con sus decisiones.

La “derecha alternativa” es un movimiento encabezado por Richard Bertrand Spencer y compuesta por miembros de grupos que apoyan la supremacía blanca como el Ku Klux Klan y nazistas con el propósito de rechazar todo tipo de inmigración ya que, según dicen, “es una amenaza al predominio demográfico blanco y al establecimiento político”.

Este grupo de racistas se reunieron en Washington la semana pasada y abiertamente proclamaron ¡elogios a Trump!, celebrando su elección ya que esperan tener influencia en la nueva administración. Sabiendo el historial de los nazis, el Ku Klux Klan y los supremacistas blancos con buena razón la derecha alternativa solía ser un movimiento subterráneo, pero en la América de Trump ese ya no es el caso.

Ahora más que nunca es importante que las ideas de estos grupos extremistas no sean normalizadas como diálogo de la vida cotidiana. Los nazis mataron a millones de judíos en su odisea de supremacía racial, y el Ku Klux Klan torturó y mató a miles de afroamericanos para establecer su supremacía. ¡Esto no puede ser normalizado, amigos!

Alcemos nuestras voces en contra del racismo y la intolerancia y levantémonos por los valores que hacen este país tan estupendo: la inclusión y su diversidad. Donald Trump causó mucho daño al debate público y ahora se quiere lavar las manos cuando lo que debería de hacer es pedir disculpas ya que tiene que entender que él es el presidente de todos.

Los demócratas en el congreso ya han indicado que están listos para trabajar con el presidente Trump en ideas que sean pertinentes para el bienestar de los americanos. A pesar de esto, líderes como Bernie Sanders, Chuck Shumer y Elizabeth Warren están dispuestos a luchar contra el presidente electo si se atreve a continuar su odisea de demonizar a los inmigrantes, musulmanes, latinos, mujeres, y miembros de la comunidad LGBT.

Está en las manos de los demócratas el rechazar a cualquier nominado con tendencias extremistas ya que ellos no representan lo mejor de este país.

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