Puntos de Vista

No quedarse con los brazos cruzados tras la intrusión rusa

Por: María Cardona

Las relaciones entre la Federación Rusa y los Estados Unidos tienen un largo historial y durante la mayor parte de los últimos 60 años, esas relaciones han sido la causa de momentos muy tensos en la historia mundial. Es importante recordar este historial para poder entender el peligro si cruzamos los brazos y no hacemos nada ante los ataques cibernéticos por parte del gobierno ruso para ayudar a Donald Trump a ganar las elecciones de 2016.

Luchamos juntos durante la Segunda Guerra Mundial para derrotar a los fascistas. Luego, estuvimos envueltos en la guerra fría por más de 40 años, la cual fue luchada en muchos de nuestros países latinoamericanos, dejando un camino de sangre en países como Cuba, Chile, Guatemala y Honduras, entre otros.

En su más reciente ‘hazaña’, Rusia invadió la soberanía ucraniana reclamando la península de Crimea como parte de la Federación Rusa. Acciones preocupantes ya que parece ser que Rusia quiere reclamar el viejo territorio de la Unión Soviética perdido ante la caída de la cortina de hierro.

Ante esta agresión por parte de los rusos a Ucrania, el gobierno del presidente Obama impuso sanciones económicas en contra de los rusos, sanciones que han afectado negativamente la economía rusa. Pero todo esto está por cambiar ya que el caballo de los rusos ganó las elecciones estadounidenses y están muy felices con Donald Trump como presidente.

La intrusión rusa en nuestras elecciones fue discutida a lo largo de las elecciones con el mismo Donald Trump invitando a los rusos a atacar cibernéticamente a Hillary Clinton; invitación que los rusos tomaron con gusto, como pudimos ver con la intrusión electrónica y el robo de correos electrónicos personales del Partido Demócrata y del jefe de campaña de Hillary Clinton. Ahora, como si fuera a agradecerle a los rusos por su apoyo durante las elecciones, Donald Trump les ha entregado el Departamento de Estado en bandeja de plata con la nominación del titán de industria petrolera, Rex Tillerson, a la cabeza de ese departamento.

Rex Tillerson es el presidente de EXXON-Mobil, una de las petroleras más grandes en el mundo y un buen amigo del presidente ruso Vladimir Putin. Tillerson está a favor de quitar las sanciones impuestas por la administración de Obama a Rusia, ignorando las violaciones de derechos humanos por parte de ese país.

Hasta el día de hoy no sabemos qué tipo de conflictos de interés pueda tener el presidente-electo Trump con Rusia y otros gobiernos alrededor del país, ya que no nos deja ver su declaración de impuestos ni nos ha dicho cuáles son las relaciones de negocios que él tiene a nivel global. Lo que sí sabemos es que los conflictos de interés existen y son vastos. La responsabilidad y lealtad del presidente-electo tiene que ser hacia los americanos, no hacia los intereses rusos que tanto trabajaron para socavar nuestra democracia.

Amigos, nadie sabe lo que va a suceder a partir del 20 de enero cuando Trump tome el cargo de presidente pero recordemos que no es una coronación ni un mandato. Trump ganó el voto electoral pero Hillary Clinton está por sobrepasarle en el voto popular por casi 3 millones de votos.  Trump trabaja para todo el pueblo americano y se lo tenemos que recordar a menudo porque al ritmo que vamos, quién sabe si su lealtad es hacia nosotros o a sus intereses comerciales.

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