Puntos de Vista

Lo que está detrás del discurso del presidente en Phoenix

Por: María Cardona

La asamblea política del martes pasado que encabezó Donald Trump en Phoenix fue otro ejemplo de un presidente que para algunos sectores del país puede estar desconectado de la realidad.

La gran pregunta después de esta semana, sin embargo, es: ¿podrán los republicanos finalmente poner al país antes de su partido y describir al presidente Trump como lo que es?

Toda la atención está en el presidente la Cámara de Representantes, Paul Ryan (R-Wis.), que la noche anterior del discurso fácilmente descartó el fracaso de Trump en Charlottesville, como una en la que Trump simplemente se “estropeó”.

¿Cuánto tiempo puede Paul Ryan usar esa excusa y luego mirar al otro lado? ¿Será que el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell (R-KY), hará públicas sus profundas reservas acerca de que Trump no podría salvar su presidencia? ¿Podrán los senadores por Arizona John McCain y Jeff Flake, ambos republicanos de Arizona, a los cuales Trump ha insultado en su propio estado en la noche del martes, salir a desmentir enérgicamente los comentarios del presidente?

Después de hablar sobre unidad y amor, el presidente repitió a sus seguidores lo que supuestamente dijo en Charlottesville luego de los trágicos acontecimientos de hace dos fines de semana, omitiendo las palabras que lo han perseguido desde que las pronunció. Trump contó a sus partidarios su condena del odio y la violencia exhibidos en Charlottesville, pero omitió su frase al final de esa condena: “[culpa] de ambos lados”.

Esas tres palabras han perseguido a Trump desde ese sábado. El martes 22 por la noche, el presidente dijo que esas tres palabras nunca salieron de su boca. Pretende implicar a los medios de comunicación ya que, según él, tienen la culpa de que su “condena” de los grupos de odio y de supremacía blanca no tuvieran cobertura, y que no se le diera crédito por separarse de los supremacistas blancos… y que es una víctima de los “medios muy deshonestos”.

La realidad es que Donald Trump está victimizando al país y continúa dividiéndolo. Está victimizando a sus seguidores. Está victimizando al mundo, que ya no puede depender de Estados Unidos para defender valores básicos y humanitarios.

Trump parece mostrar el comportamiento de alguien que no puede soportar la cobertura de prensa que está recibiendo día tras día. Obsesivamente observa las noticias en cable y se siente víctima de ellas. Y no toma ninguna responsabilidad por su propio comportamiento, que es la verdadera causa de esa “horrenda cobertura” de parte de la prensa.

 

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