Puntos de Vista

La verdadera unidad del país debe darse con hechos

Por: María Cardona

“El Presidente de los Estados Divididos de América”… Así fue catalogado el presidente electo, Donald Trump, tras ser nombrado Persona del Año por la revista Time. El prestigio que carga el título de “Persona del Año” siempre ha sido cuestionable ya que es de costumbre otorgarle la portada de la revista a la persona que más ha llamado la atención en el mundo; en 1938 la Persona del Año fue Hitler. Muchas veces también es el ganador de las elecciones. Pero lo que sí es verdad es que por ahora somos los estados divididos de América. Y mucha de la culpa se le achaca a Donald Trump.

Trump y su equipo de transición se están comportando como si tuvieran un mandato del pueblo para hacer lo que les dé la gana. Hay que recordarles que millones de personas votaron en contra de él y su visión para el país. Hasta ahora, Hillary Clinton está ganando el voto popular por más de 2 millones 700 mil votos, recibiendo más sufragios que cualquier hombre en la historia de la nación.

No hay duda que Donald Trump ganó las elecciones, según las estipulaciones de la constitución que ha mantenido de pie la nación por más de 200 años. Ahora que es presidente electo, Trump carga el peso de unir a la nación y demostrarle a todos aquellos que votaron en contra de él, con hechos, de que en verdad quiere ser el presidente de todos y eso aún esta por suceder.

Al parecer, Trump y su equipo están bajo la impresión de que quienes deben unir la nación somos aquellos que repudiamos a Trump, ya que lo tenemos que aceptar, nos guste o no. Las cosas no son así porque durante 18 meses de campaña, Trump insultó y degradó a nuestra comunidad, a los afroamericanos, a los musulmanes y a las mujeres, mientras le daba una plataforma fuerte a grupos de supremacía blanca.

Por más que lo quieran negar, Donald Trump ganó las elecciones en gran parte por su habilidad de instigar las emociones más nefastas de los estadounidenses y manipularlas para demonizar a comunidades de color; y de esta manera su campaña le cedió un megáfono a extremistas racistas que suelen congregarse en las esquinas oscuras del internet. Trump y su equipo están cegados a esta realidad ya que con racistas como Steve Bannon, el asesor jefe de Trump en la Casa Blanca, las ideas de la derecha alternativa (sinónimo para las ideas extremistas racistas) tendrán donde nutrirse.

Esta semana, durante un segmento en CNN, un colega republicano que alaba a Trump exclamó que “no existen comunidades de color en este país, solo somos Americanos”, algo muy fácil para él de decir ya que es hombre blanco de privilegio. El caso es que ese es el pensamiento de la mayoría de los seguidores de Trump, personas que niegan la existencia de la experiencia latina, o la experiencia afroamericana o musulmana, porque nunca sabrán lo que se siente ser discriminados por sus propios compatriotas, por su propio gobierno.

El miedo de nuestras comunidades hacia lo que significará vivir bajo los estados divididos de Trump es real y con buena razón. Americanos somos todos y no queremos vivir en división pero con cada hazaña, Trump continúa ignorando su deber de unir al país con hechos y no solo con palabras.

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