Puntos de Vista

La hora del nominado para juez supremo de la nación

Por: María Cardona

Una de las obligaciones más importantes del Presidente de Estados Unidos es nominar a personas a la Corte Suprema cuando uno de los nueve fallece o se retira. El año pasado, murió el juez conservador Antonin Scalia y el Presidente Obama nominó al juez Merrick Garland para reemplazarlo. Los republicanos rehusaron siquiera darle una audiencia prefiriendo en cambio esperar hasta luego de las elecciones para ver si ganaba un republicano.  Pues el deseo se les cumplió y esta semana Trump nominó al juez Neil Gorsuch. 

Desafortunadamente, él no es lo que el país necesita en el tribunal más alto de la nación. Puede estar altamente calificado, respetado e incluso haber sido confirmado de una manera bipartidista en el pasado, pero eso no significa que los demócratas deben confirmarlo.

Estamos en territorio políticamente inexplorado. Los republicanos argumentan que los demócratas necesitan estar de acuerdo con esta nominación porque el juez Gorsuch está calificado para la Corte Suprema y porque el presidente Trump merece que sus nominados sean confirmados.

¿Saben quién también estaba altamente calificado? El juez Merrick Garland. ¿Saben quién también merecía que se confirmase a sus nominados? El Presidente Obama.

Según el historial de Gorsuch, los trabajadores, las mujeres, el medio ambiente, las familias de clase media y la seguridad de las comunidades estarán en peligro si el juez Gorsuch es confirmado. 

Para las mujeres que creen firmemente que deben mantener el derecho de tomar decisiones sobre sus propios cuerpos y opciones reproductivas, el juez Gorsuch es particularmente preocupante.

En varios casos relacionados con el acceso a los anticonceptivos para las mujeres, el juez Gorsuch quiso restringir ese acceso a las mujeres, en base a la libertad religiosa, al no cubrir anticonceptivos en los planes de salud de empleados de compañías privadas, según ordena la ley de Cuidado de Salud Asequible.

En cuanto a las cuestiones ambientales, el director ejecutivo del Sierra Club, Michael Brune, advierte: “Las opiniones peligrosas del juez Gorsuch favorecen a los contaminadores y a las industrias por encima de los derechos del pueblo… y no muestra querer proteger nuestro aire, el agua y el medio ambiente”.

No hay duda de que los demócratas presentarán cada uno de estos casos en los que Gorsuch parece estar en contra del individuo, del trabajador y del medio ambiente para gobernar a favor de las corporaciones.

En un momento en que Donald Trump pudo haber curado a una nación que está profundamente dividida, que incluso él mismo incitó durante 18 meses de una campaña nacionalista y fanática; en cambio, prefirió profundizar esa división con un candidato que carga el espíritu de uno de los jueces supremos más conservadores, anti-mujeres, anti-medio ambiente y anti-trabajadores en la historia de la nación: Antonin Scalia.

En la era de una Casa Blanca incompetente, que parece impermeable a los límites que existen en el Poder Ejecutivo, los demócratas deben juzgar al juez Gorsuch y ver si proveerá un balance independiente a este presidente que está fuera de control.

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