Puntos de Vista

Cómo unir al país y ser el presidente para todos

Por: María Cardona

Estamos ya en la cuarta semana de la transición del presidente electo Donald Trump. Para los seguidores de Hillary Clinton y los republicanos del movimiento #NuncaTrump, el camino no ha sido más fácil.

Este hombre está a punto de convertirse en el 45to presidente de los Estados Unidos. Apenas puedo escribir esas palabras sin convulsionar un poco. Sé que los fieles seguidores de Trump en las redes sociales declararán que estamos amargos, que somos malos perdedores.

Pero permítanme asegurarles, nuestras quejas van mucho más allá de estar agrios por los resultados, y aquí hay tres razones por qué:

1.- Trump no ha hecho nada para apaciguar a todos los votantes que él realmente quiere curar la profunda división que este país sufre por su culpa y que quiere verdaderamente ser el “presidente para todos”;

2.- Trump tuiteó que “se separará de sus negocios”, pero hasta que no conozcamos los detalles, sus conflictos de intereses masivos, históricos y peligrosos podrían representar muchos problemas para su presidencia, y eso es muy inquietante;

3.- Trump sigue actuando como Trump: su personaje de la televisión de realidad está a la vista y en plena marcha ya que él está en medio de dos episodios embarazosos y extraños en Twitter, uno afirmando que hay fraude masivo de votantes donde millones votaron ilegalmente por Hillary (mentira), y otro sobre la quema de la bandera, un acto que él quiere que sea delito punible con la revocación de ciudadanía (es un acto protegido por la Constitución).

En primer lugar, he dicho repetidamente que Trump realmente fue magnánimo la noche de la elección cuando dijo que quería unir al país y ser el presidente para todos. El problema es que no ha seguido esas palabras con hechos.

Un verdadero líder convocaría una reunión en Trump Tower con diferentes miembros de todas las comunidades que fueron menospreciadas e insultadas por Trump. Él se disculparía y preguntaría cómo podemos comenzar la curación juntos.

En segundo lugar, los históricos conflictos de interés de Trump son otra área de tremenda preocupación y temor. Por lo reportado, Trump tiene más de 125 empresas que hacen negocios en más de 20 países en América del Sur, Asia y el Medio Oriente. Trump debe millones de dólares a bancos en China y Alemania, y sus vínculos con los empresarios e incluso con el gobierno ruso han sido ampliamente cubiertos.

Sin embargo, ninguno de ellos ha sido revelado por él ni por su organización.  Es posible que con Trump la Casa Blanca estará a la venta a quien más pague o de quien más Trump pueda hacerse aún más rico.

Por último, nuestra preocupación por el presidente electo Trump es que sigue siendo Donald Trump.

Él sigue siendo el presidente de Twitter: escribe primero y pregunta después, dice una cosa y hace la otra, y continúa con sus mentiras descaradas. Donald Trump no puede dejar nada sin respuesta y no soporta perder, incluso cuando está claramente perdiendo el voto popular por más de 2,3 millones de votos.

Todos sabemos bien que la realidad no es un lugar donde Trump ni muchos de sus seguidores se congregan. Y hasta ahora, Trump no ha dado ninguna indicación de que él está buscando llegar a la realidad, incluso cuando llegará a la posición más poderosa en la Tierra.

Que Dios nos ayude a todos.

 

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