Puntos de Vista

Ahora le toca a Hillary Clinton

¿Hasta dónde ha llegado el Partido Republicano? Esta semana, después de ganar el estado de Indiana con el 53 por ciento de los votos, Donald Trump se convierte, oficialmente, en el candidato que los republicanos nominarán para la presidencia de Estados Unidos. Su más cercano contrincante, el senador por Texas, Ted Cruz, tiró la toalla y suspendió su campaña después de perder el estado de Indiana. El gobernador de Ohio, John Kasich, que había estado matemáticamente descalificado desde hace tiempo, también se retiró de la competencia electoral poco después, dejando el camino abierto para que Donald Trump obtenga la nominación.

Hace poco menos de un año, un 16 de junio, Donald Trump anunció su candidatura a la presidencia y nadie pudo prever que llegaría tan lejos y mucho menos ganar la nominación. Después de todo, el empresario de Nueva York empezó su campaña para presidente prometiendo levantar una pared en la frontera del país, “pagada por México”, ya que los que vienen de México –según Donald Trump-, solo “traen crimen, drogas y son violadores sexuales”.

También es el mismo Donald Trump que prometió negarles la entrada al país a todos los musulmanes, el que dijo que está bien si otros países consiguen armas nucleares, el que ha insultado a los veteranos, a los discapacitados, a las mujeres, y quien dijo que hay que castigar a las que toman la difícil decisión de terminar su embarazo. ¿Cómo es posible que una persona que alimenta su campaña con el odio, el miedo y la xenofobia de sus votantes consiguiera la nominación?

Al darse cuenta que Donald Trump sería el nominado, los miembros establecidos del partido hicieron todo lo posible para detenerlo, sabiendo que él seguiría dañando la marca republicana. Pero ya era muy tarde. Esos mismos republicanos son los que crearon un atmósfera política basada en el odio y el racismo, en gran parte hacia el presidente Obama.

¿Dónde estaban estos republicanos cuando Donald Trump insultó a nuestra comunidad? ¿Dónde estaban esos republicanos cuando Donald Trump cuestionó la nacionalidad de nuestro presidente solo por ser afro-americano?

Los medios de comunicación también tienen culpa que cargar en la desgracia que es la nominación de Trump ya que transmitían cada vez que Trump emitía un suspiro.  Es verdad que él se hacía más accesible que los demás candidatos pero existe lo que se llama el balance.  Ahora les toca examinarlo bien y no dejar que se salga con las suyas, negándose a ofrecer detalles de sus políticas como lo ha hecho hasta ahora frente al público.  Pero bueno, todavía tenemos una esperanza más.

Ahora le toca a nuestra candidata Hillary Clinton derrotar a Trump.  Todos los candidatos republicanos y el propio partido subestimaron a Donald Trump y poco a poco, uno tras otro, cayeron todos a los pies del magnate de bienes raíces.  Eso no le sucederá a Hillary.  Ella está bien preparada para hacerle la batalla a Trump, en nombre de nuestra comunidad, de nuestro gran país, de la paz global, de la civilidad y de la decencia humana.

Hillary Clinton ha reestructurado su campaña y se está preparando para las elecciones generales después de la convención. Aunque ya empezaron los ataques hacia ella por parte de Trump, según las encuestas, ella le ganaría con el 54 por ciento del voto si las elecciones fueran el día de hoy. Mientras los republicanos y Trump prometen paredes para dividirnos, Hillary y los demócratas ofrecen soluciones para tumbar las barreras que nos evitan alcanzar el sueño americano.

Donald Trump prometió que ganaría la presidencia de Estados Unidos y tenemos que tomarlo en serio. Tenemos que preguntarnos en qué mundo queremos vivir y luchar contra el racismo y la xenofobia y por nuestros derechos.  ¿La mejor forma? Inscribiéndose y saliendo a votar en noviembre.  Está en nuestras manos.

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